El pequeño erizo violeta de 2 cm de ancho presenta cuidado parental único, reteniendo embriones alrededor de la boca hasta su desarrollo independiente. El cañón submarino Mar del Plata, ubicado a 250 km de la costa bonaerense, funciona como hotspot de biodiversidad con decenas de nuevas especies documentadas desde 2012.
Descubren nueva especie de erizo de mar en el Atlántico Sur argentino
Un erizo del tamaño de una moneda que protege sus crías en la oscuridad total
¿Por qué importa descubrir un erizo de mar tan pequeño en el fondo del océano? Parece un detalle menor.
Porque cada especie nueva es una pieza del rompecabezas evolutivo. Este erizo nos dice cómo la vida se adapta a presiones extremas, cómo se reproduce en la oscuridad total, cómo construye comunidades en un ambiente hostil.
Pero ¿cuántas especies nuevas se descubren cada año en el océano profundo? ¿Es este hallazgo particularmente significativo o simplemente uno más?
Es uno más, sí, pero lo importante es que el cañón Mar del Plata ha producido decenas de nuevas especies desde 2012. Eso sugiere que estamos apenas rasguñando la superficie de lo que existe allá abajo.
¿Y qué nos dice el comportamiento del erizo sobre cómo funciona la vida en las profundidades?
El cuidado parental es raro en los erizos. Que esta especie invierta tanta energía en proteger sus embriones sugiere que en el fondo del océano, donde todo es escaso, la supervivencia de cada cría importa enormemente.
¿Pero sabemos realmente cuánta energía cuesta ese cuidado parental? ¿O es una inferencia basada en lo que observamos?
Es lo que observamos. Los investigadores vieron a las hembras reteniendo embriones. El costo energético es una conclusión lógica, pero tienes razón en señalar que no está cuantificado en el estudio.
¿Qué significa que el cañón funcione como un corredor biológico?
Las corrientes marinas transportan larvas y organismos desde regiones distantes. El cañón captura esa diversidad, la aísla, y con el tiempo eso genera nuevas especies adaptadas localmente.
¿Pero sabemos si eso está sucediendo realmente en Mar del Plata, o es una hipótesis sobre cómo funcionan estos sistemas?
Es una hipótesis bien fundamentada. El parentesco genético de Bathycidaris argentina con erizos subantárticos sugiere que hay conexión, pero tienes razón: no sabemos exactamente cuándo o cómo ocurrió la especiación.
¿Qué viene ahora? ¿Más expediciones?
Sí, pero también revisión de toda la familia Ctenocidaridae. Los análisis genéticos mostraron que nuestras clasificaciones anteriores estaban incompletas. Hay mucho trabajo de laboratorio por delante.
El Pulso
- Nuevo género y especie: Bathycidaris argentina, descubierto entre 1100 y 1950 metros de profundidad
- Tamaño: 2 centímetros de ancho, 1 centímetro de alto, sin contar espinas
- Ubicación: Cañón submarino Mar del Plata, a 250 kilómetros de la costa bonaerense
- Decenas de nuevas especies documentadas en el cañón desde 2012
- Estudio publicado en The Zoological Journal of the Linnean Society
El pequeño erizo violeta de 2 cm de ancho presenta cuidado parental único, reteniendo embriones alrededor de la boca hasta su desarrollo independiente. El cañón submarino Mar del Plata, ubicado a 250 km de la costa bonaerense, funciona como hotspot de biodiversidad con decenas de nuevas especies documentadas desde 2012.
Científicos argentinos identificaron un nuevo género y especie de erizo de mar, Bathycidaris argentina, en el cañón submarino Mar del Plata a profundidades entre 1100 y 1950 metros, revelando la riqueza biológica del mar profundo.
A pequeña profundidad de mil metros bajo la superficie del Atlántico Sur, donde la luz no llega y la presión aplasta, vive ahora una criatura que la ciencia acaba de conocer. Es un erizo de mar del tamaño de una moneda, de un violeta oscuro casi negro, con espinas que miden apenas milímetros. Los científicos argentinos lo llamaron Bathycidaris argentina, y su descubrimiento abre una ventana hacia un mundo que permanece casi completamente desconocido.
El océano profundo ocupa más del 95 por ciento del volumen de agua en el planeta, pero sigue siendo uno de los territorios menos explorados de la Tierra. En ese espacio vasto y enigmático, un equipo liderado por Jonathan Flores, investigador postdoctoral del Instituto de Biología de Organismos Marinos, identificó no solo una nueva especie sino un género completamente nuevo de erizo de mar. Flores trabajó junto a Martín Brogger, del mismo instituto, y Mariano Martínez, del Museo Argentino de Ciencias Naturales. Su trabajo fue publicado en The Zoological Journal of the Linnean Society, una de las revistas de zoología más prestigiosas del mundo.
El hallazgo proviene de tres campañas oceanográficas realizadas entre 2012 y 2013 a bordo del buque Puerto Deseado del CONICET. Los investigadores lanzaban redes de pesca a profundidades superiores a mil metros, esperando horas para ver qué traería el arte de pesca a la superficie. A veces regresaba lleno de vida; otras veces, vacío. El erizo violeta fue capturado entre los 1100 y 1950 metros de profundidad, en el cañón submarino Mar del Plata, una estructura geológica ubicada a unos 250 kilómetros de la costa bonaerense que desciende hasta los 3900 metros.
Lo que hace singular a Bathycidaris argentina no es solo su tamaño —alcanza apenas dos centímetros de ancho y uno de alto, sin contar las espinas— sino su comportamiento reproductivo. Las hembras practican un tipo de cuidado parental poco común en los erizos de mar: retienen a sus embriones alrededor de la boca, protegiéndolos con sus espinas hasta que se desarrollan como juveniles independientes. Esta estrategia, llamada incubación, demanda una cantidad considerable de energía pero aumenta dramáticamente las probabilidades de que las crías sobrevivan en un ambiente extremo y hostil. Además, las espinas primarias del erizo funcionan como puntos de anclaje para otros organismos —pepinos de mar, gusanos poliquetos, colonias de hidrozoos— convirtiéndolo en un sustrato viviente en ambientes donde el suelo firme es escaso.
Para identificar esta especie, los investigadores combinaron análisis morfológicos detallados con estudios de ADN. El nombre mismo cuenta una historia: Bathycidaris proviene del griego bathys, que significa profundo, en referencia a su hábitat, y del latín cidaris, término histórico para este grupo de erizos. El epíteto argentina rinde homenaje al país donde fueron recolectados los ejemplares. Nombrar la especie implicó un desafío adicional porque los científicos debieron definir tanto el género como la especie, utilizando la nomenclatura binomial que asigna a cada organismo un nombre y un apellido.
El cañón submarino Mar del Plata ha demostrado ser un verdadero punto caliente de biodiversidad. Desde que comenzó su exploración sistemática en 2012, los científicos han documentado decenas de nuevas especies: corales de aguas frías, crustáceos, caracoles y estrellas de mar. Su compleja topografía interactúa con masas de agua transportadas por corrientes marinas que actúan como corredores biológicos, explicando por qué Bathycidaris argentina guarda parentesco con otros erizos de la familia Ctenocidaridae que habitan en zonas subantárticas y antárticas. El cañón funciona como un punto de encuentro donde distintas poblaciones convergen y, en algunos casos, se aíslan, favoreciendo procesos evolutivos que pueden dar origen a nuevas especies.
El estudio también reveló que la clasificación de la familia Ctenocidaridae requiere revisión. Los análisis genéticos mostraron que varias especies no se agrupan como se esperaba, sugiriendo que las relaciones filogenéticas dentro de este grupo son más complejas de lo que se conocía. Flores señaló que detectaron que varias especies no se agrupan como se esperaba, indicando que la sistemática en esta familia es mucho más intrincada. Este descubrimiento refuerza la importancia de continuar explorando y protegiendo el mar profundo. El talud continental argentino aparece como un reservorio de biodiversidad única, aún en gran medida desconocida, esperando a que nuevas expediciones revelen sus secretos.
Citas Notables
Fue una experiencia increíble. No sabíamos lo que podía aparecer hasta que, luego de varias horas, el arte de pesca regresara a cubierta. A veces llegaba lleno, otras, vacío.— Jonathan Flores, investigador postdoctoral del IBIOMAR
Detectamos que varias especies no se agrupan como se esperaba; los resultados sugieren que la sistemática y las relaciones filogenéticas en esta familia son mucho más complejas.— Jonathan Flores