En un rincón de la vega granadina, donde hoy se instalan paneles solares para capturar la energía del presente, la tierra guardaba los rituales con que una civilización antigua despedía a sus muertos. El hallazgo de una necrópolis ibérica del siglo VI a.C. en las obras de la planta solar de Chimeneas no es solo un accidente afortunado, sino un recordatorio de que el suelo que habitamos es también archivo y memoria. Las diez fosas descubiertas, con su tránsito del cuerpo enterrado al cuerpo quemado, nos hablan de un momento en que una sociedad entera reconfiguró su manera de entender la muerte
Descubren necrópolis ibérica del siglo VI a.C. en obras de planta solar en Granada
Un cambio que implica una nueva visión de lo que significa la sociedad
¿Por qué es tan importante que una necrópolis muestre un cambio completo de inhumación a cremación, en lugar de una mezcla de ambos rituales?
Porque los rituales funerarios no son solo costumbres prácticas. Revelan cómo una sociedad entiende la muerte, el alma, la eternidad. Un cambio completo significa que alguien, en algún momento, decidió que la forma anterior de honrar a los muertos ya no era válida. Eso apunta a una transformación profunda en las creencias.
¿Qué nos dicen las ánforas fenicias sobre la vida en el interior de Granada hace 2.500 años?
Que no estaban aislados. Que había comercio, contacto, intercambio de ideas. Las ánforas no viajan solas; viajan con personas, con historias, con nuevas formas de pensar. Encontrarlas aquí significa que alguien en la costa creía que valía la pena enviar sus productos hacia el interior.
¿Cómo es que una planta solar termina descubriendo arqueología?
Porque la ley lo exige. Antes de construir, tienes que estudiar el terreno. Es una protección que funciona. Sin esos requisitos de cultura, esta necrópolis seguiría enterrada, y nadie sabría que existió.
¿Qué pregunta nueva pueden responder ahora los arqueólogos gracias a este descubrimiento?
Cómo se comunicaban realmente el interior y la costa. Durante siglos, la geografía montañosa hizo que pareciera imposible. Pero aquí está la prueba de que encontraban formas. Ahora pueden buscar esas rutas, entender cómo funcionaba la economía antigua.
¿Hay algo que sorprenda de que esto se haya encontrado precisamente ahora?
No, en realidad. Cada vez que excavamos para construir algo grande, encontramos historia. La pregunta no es si existe; la pregunta es si nos tomamos el tiempo de buscarla antes de destruirla.
Der Puls
- Obreros que excavaban para instalar más de 274.000 paneles solares en Granada toparon con una necrópolis ibérica de 2.500 años de antigüedad que nadie esperaba encontrar.
- Las diez fosas revelan un cambio ritual abrupto y sistemático —de inhumación a cremación— que los arqueólogos interpretan como una transformación profunda en la identidad y la cosmovisión ibérica.
- Urnas cerámicas, ajuares personales, fragmentos de ánforas fenicias y decoraciones de oro apuntan a rutas comerciales entre la costa mediterránea y el interior de Andalucía Oriental que la historia apenas había documentado.
- La empresa italiana Plenitude cumplió con los requisitos culturales y contrató un equipo arqueológico multidisciplinar de Málaga, convirtiendo una obra de energía renovable en una ventana inesperada al pasado.
- Los investigadores señalan al río Cacín como posible vía de intercambio que conectaba comunidades del interior con el mundo fenicio, abriendo nuevas líneas de estudio sobre redes comerciales de la antigüedad ibérica.
En un rincón de la vega granadina, donde hoy se instalan paneles solares para capturar la energía del presente, la tierra guardaba los rituales con que una civilización antigua despedía a sus muertos. El hallazgo de una necrópolis ibérica del siglo VI a.C. en las obras de la planta solar de Chimeneas no es solo un accidente afortunado, sino un recordatorio de que el suelo que habitamos es también archivo y memoria. Las diez fosas descubiertas, con su tránsito del cuerpo enterrado al cuerpo quemado, nos hablan de un momento en que una sociedad entera reconfiguró su manera de entender la muerte y su lugar en el mundo mediterráneo.
Mientras los obreros preparaban el terreno de Caparacena, en Chimeneas, para instalar los paneles de una planta solar de 150 megavatios, la tierra les devolvió algo inesperado: una necrópolis ibérica del siglo VI antes de Cristo. El proyecto, impulsado por la empresa italiana Plenitude en 264 hectáreas del sur de Granada, había cumplido previamente con los requisitos de la administración cultural, contratando a un equipo arqueológico de Málaga para prospectar el subsuelo antes de cualquier instalación.
Lo que encontraron fueron diez fosas funerarias que narran una historia de cambio. En su interior había urnas cerámicas, objetos personales, fragmentos de ánforas fenicias y decoraciones de oro. Pero más allá de los objetos, lo que fascinó a los investigadores fue el patrón ritual: la necrópolis documenta el paso completo y sistemático de la inhumación a la cremación, sin la gradualidad habitual de otros cementerios de la época. Para Andrés María Adroher, catedrático de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada, ese cambio no es una simple variación de costumbre, sino el reflejo de una transformación en cómo la sociedad ibérica concebía la muerte y su propia identidad.
La presencia de materiales fenicios en un territorio de interior accidentado añade otra capa de significado. La geografía de Andalucía Oriental siempre había dificultado el contacto entre la costa y las comunidades del interior, pero este hallazgo sugiere que existían rutas de intercambio poco conocidas. Los investigadores apuntan al río Cacín como posible corredor de comunicación que permitía el acceso a productos e ideas del Mediterráneo. Lejos de interrumpir el patrimonio, las obras de energía renovable han iluminado un capítulo crucial de la historia antigua de la región.
En las obras de construcción de una planta solar en el sur de Granada, los obreros se encontraron con algo que nadie esperaba: los restos de una civilización que había desaparecido hace más de dos mil quinientos años. Mientras excavaban el terreno de Caparacena, en la localidad de Chimeneas, descubrieron una necrópolis ibérica del siglo VI antes de Cristo, un cementerio antiguo que guardaba secretos sobre cómo los pueblos mediterráneos entendían la muerte y el más allá.
La planta solar, un proyecto de la empresa italiana Plenitude, ocupa 264 hectáreas y tiene una capacidad de 150 megavatios. Está formada por tres parques de energía renovable equipados con más de 274.000 módulos solares bifaciales, capaces de generar alrededor de 320 gigavatios-hora de electricidad cada año. Pero antes de que los paneles solares pudieran instalarse, la empresa cumplió con los requisitos de la administración cultural local y contrató a un equipo arqueológico multidisciplinar de Málaga para estudiar el terreno y proteger cualquier patrimonio histórico que pudiera existir bajo el suelo.
Ese trabajo de prospección reveló algo extraordinario: diez fosas de enterramientos que cuentan una historia de transformación ritual. Dentro de ellas encontraron urnas cerámicas funerarias, objetos personales de la época, fragmentos de ánforas fenicias y decoraciones de oro. Andrés María Adroher, catedrático del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada, explicó que lo más significativo no era simplemente el hallazgo de los objetos, sino lo que revelaban sobre cómo cambió la sociedad ibérica en ese período.
La necrópolis documenta una transición fundamental en las prácticas funerarias: el paso de la inhumación, que era enterrar los cuerpos completos, a la cremación, que era quemar los restos. Adroher señaló que mientras la mayoría de cementerios de la época combinaban ambos rituales de manera gradual, en este lugar el cambio fue completo y sistemático. Eso sugiere algo más profundo que un simple cambio de costumbre: implica una transformación en cómo la sociedad entendía la muerte, el más allá y su propia identidad.
Lo que hace aún más valioso este descubrimiento es lo que revela sobre las conexiones comerciales y culturales de la región. La geografía accidentada del interior de Andalucía Oriental siempre había dificultado el contacto entre las comunidades costeras y las del interior. Sin embargo, la presencia de ánforas fenicias y otros objetos de comercio en esta necrópolis sugiere que existían rutas de intercambio que hasta ahora no se conocían bien. Los investigadores creen que el río Cacín pudo haber sido una de esas vías de comunicación, permitiendo que pueblos del interior tuvieran acceso a productos y ideas del Mediterráneo.
Este hallazgo abre nuevas líneas de investigación sobre cómo funcionaban las redes comerciales en la antigüedad ibérica y cómo las comunidades del interior se relacionaban con el mundo fenicio. Los trabajos en la planta solar, lejos de destruir el patrimonio, han permitido que los arqueólogos estudien un período crucial de la historia de la región que de otro modo habría permanecido oculto bajo tierra.
Bemerkenswerte Zitate
La mayor parte de necrópolis coetáneas combinan los dos rituales. En esta el proceso de cambio se hace de forma completa— Andrés María Adroher, catedrático de Prehistoria y Arqueología, Universidad de Granada
El cambio de inhumación a cremación implica una nueva visión de lo que significa la sociedad y su relación con el más allá— Andrés María Adroher