A 1.300 años luz de la Tierra, en la constelación de Orión, tres estrellas danzan en un abrazo gravitatorio que la ciencia apenas comenzaba a imaginar posible. Un tercer equipo de astrónomos ha aportado evidencia de que un planeta del tamaño de Júpiter podría orbitar simultáneamente ese trío estelar, lo que lo convertiría en el primer mundo circumtriple jamás detectado. Si se confirma, este hallazgo no solo ampliaría los límites del cosmos conocido, sino también nuestra comprensión de cuán generosa y diversa puede ser la naturaleza al engendrar mundos.
Descubren evidencia del primer planeta con tres soles a 1.300 años luz
Un planeta abriendo una brecha en tiempo real
¿Por qué es tan importante encontrar un planeta que orbita tres soles?
Porque desafía lo que creemos sobre cómo se forman los planetas. Hasta ahora pensábamos que necesitaban condiciones bastante específicas. Un planeta en GW Orionis probaría que la naturaleza es mucho más creativa de lo que imaginamos.
Pero espera, ¿realmente lo han encontrado? El artículo dice que hay «evidencia» y «podría existir». ¿Cuál es el estado real?
Tienes razón en ser cuidadoso. Hay tres estudios ahora, y el más reciente descarta la explicación alternativa. Pero no es confirmación directa todavía.
¿Qué necesitarían para confirmarlo?
Observaciones adicionales. Probablemente mejores telescopios o técnicas de imagen que puedan ver el planeta directamente o medir su gravedad de forma más precisa.
¿Y cuánto tiempo podría tomar eso?
No lo saben. Podría ser años. El sistema está a 1.300 años luz, así que no es exactamente accesible.
Si existe, ¿sería habitable?
Probablemente no. Es del tamaño de Júpiter, así que es un gigante gaseoso. Pero la pregunta más interesante es qué significa para dónde más podríamos buscar planetas.
Entonces esto es realmente sobre expandir nuestras expectativas, no sobre encontrar un nuevo hogar.
Exactamente. Es sobre entender cuán diversos pueden ser los mundos del universo.
Der Puls
- Los anillos de polvo del sistema GW Orionis se tambalean de forma anómala, y la ciencia necesita una explicación que vaya más allá de las fuerzas estelares conocidas.
- Dos equipos ya habían señalado en 2020 la posibilidad de un planeta oculto; ahora un tercer estudio independiente refuerza esa hipótesis con modelos matemáticos más precisos.
- Los científicos descartaron la torsión gravitatoria de las tres estrellas como causa del desalineamiento, dejando a un planeta masivo como la explicación más convincente.
- El autor principal del estudio advierte que la confirmación definitiva aún requiere nuevas observaciones, manteniendo el descubrimiento en el umbral entre la evidencia y la certeza.
- Si se confirma, el hallazgo demostraría que los planetas pueden nacer en condiciones mucho más extremas y complejas de lo que la astronomía había contemplado hasta ahora.
A 1.300 años luz de la Tierra, en la constelación de Orión, tres estrellas danzan en un abrazo gravitatorio que la ciencia apenas comenzaba a imaginar posible. Un tercer equipo de astrónomos ha aportado evidencia de que un planeta del tamaño de Júpiter podría orbitar simultáneamente ese trío estelar, lo que lo convertiría en el primer mundo circumtriple jamás detectado. Si se confirma, este hallazgo no solo ampliaría los límites del cosmos conocido, sino también nuestra comprensión de cuán generosa y diversa puede ser la naturaleza al engendrar mundos.
En la constelación de Orión, a 1.300 años luz de distancia, tres estrellas forman un sistema orbital poco común: dos giran estrechamente entre sí en el centro, mientras una tercera las rodea a enorme distancia. El conjunto, llamado GW Orionis, está envuelto en tres anillos de polvo y gas —los llamados discos protoplanetarios— que le dan al sistema el aspecto de una diana cósmica y que, en circunstancias normales, serían la cuna de nuevos planetas.
Lo que llamó la atención de los astrónomos fue que esos anillos no estaban alineados entre sí, y el más interno se tambaleaba de manera inusual. En 2020, dos equipos de investigadores publicaron estudios independientes sugiriendo que un planeta en plena formación podría ser el responsable de esa perturbación gravitatoria. Ahora, un tercer equipo de universidades de Estados Unidos, Canadá y Australia ha publicado nueva evidencia en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, apuntando a la existencia de un planeta del tamaño de Júpiter orbitando las tres estrellas a la vez.
Los investigadores evaluaron dos hipótesis: que la ruptura en los anillos fuera causada por la torsión de las propias estrellas, o que un planeta la hubiera generado al formarse dentro de uno de ellos. Los modelos matemáticos descartaron la primera opción por falta de turbulencia suficiente, dejando al planeta masivo como la explicación más probable. Jeremy Smallwood, autor principal del estudio, describió GW Orionis como posiblemente «la primera evidencia de un planeta circumtriple abriendo una brecha en tiempo real», aunque subrayó que nuevas observaciones serán necesarias para cerrar el caso.
Más allá de la confirmación pendiente, el hallazgo ya invita a imaginar: desde la superficie de ese hipotético mundo, las dos estrellas centrales parecerían una sola gran estrella, con la tercera girando a su alrededor. Y si ese planeta existe, su sola presencia probaría que la formación planetaria es posible bajo condiciones mucho más extremas y diversas de lo que la ciencia había considerado hasta ahora.
En el extremo de la constelación de Orión, a unos 1.300 años luz de la Tierra, tres estrellas ejecutan una danza orbital que desafía lo que los astrónomos creían posible. El sistema, conocido como GW Orionis, es un raro ejemplo de lo que se llama un sistema estelar triple: dos estrellas orbitan mutuamente en el centro mientras una tercera gira alrededor de ambas a varios cientos de millones de kilómetros de distancia. Lo que hace visible este extraño arreglo cósmico son tres anillos brillantes de polvo y gas que rodean el conjunto, dándole al sistema la apariencia de una enorme diana anaranjada en el cielo.
Esos anillos, llamados discos protoplanetarios, están hechos de los materiales sobrantes de la formación de las propias estrellas. Normalmente, estos discos dan origen a planetas. Hace un año, en septiembre de 2020, dos equipos de investigadores publicaron estudios independientes en revistas científicas de alto impacto sugiriendo que podría haber al menos un planeta orbitando esas tres estrellas simultáneamente. Utilizando el telescopio ALMA en Chile, los investigadores descubrieron algo inusual: los tres anillos de polvo no estaban alineados entre sí, y el anillo más interno se tambaleaba considerablemente en su órbita. Un planeta muy joven, o incluso en plena formación, podría ser responsable de ese movimiento errático al alterar la disposición del triple anillo con su presencia gravitatoria.
Ahora, un tercer equipo de astrónomos de universidades en Estados Unidos, Canadá y Australia ha aportado evidencia adicional. Su investigación, publicada recientemente en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, sugiere que en GW Orionis podría existir un planeta del tamaño de Júpiter orbitando las tres estrellas a la vez. Los investigadores pusieron a prueba dos explicaciones distintas: que la ruptura en los anillos se formara por la torsión generada por las tres estrellas giratorias, o que la ruptura apareciera cuando un planeta se formó dentro de uno de los anillos.
Según el análisis, no existe suficiente turbulencia en los anillos para que la teoría de la torsión estelar funcione. Los modelos matemáticos sugieren en cambio que la presencia de un planeta masivo del tamaño de Júpiter, o posiblemente varios planetas, es la explicación más probable del comportamiento anómalo de los anillos. Jeremy Smallwood, de la Universidad de Nevada y autor principal del estudio, declaró que GW Orionis podría representar «la primera evidencia de un planeta circumtriple abriendo una brecha en tiempo real». Sin embargo, advirtió que serán necesarias nuevas observaciones para confirmar esta hipótesis.
Hay un detalle fascinante sobre lo que experimentaría un observador hipotético en ese planeta. Las dos estrellas en el centro del sistema orbitan tan estrechamente una alrededor de la otra que parecerían una única y gran estrella desde la superficie del planeta, con la tercera estrella girando alrededor de esa pareja. A pesar de esta peculiaridad visual, si finalmente se confirma la existencia de este mundo, su descubrimiento tendría implicaciones profundas para la comprensión científica. Probaría que los planetas pueden formarse bajo una gama mucho más amplia de condiciones de lo que los astrónomos habían considerado posible hasta ahora.
Bemerkenswerte Zitate
Podría ser la primera evidencia de un planeta circumtriple abriendo una brecha en tiempo real— Jeremy Smallwood, Universidad de Nevada