En las profundidades del Pacífico Noroeste, la placa tectónica de Juan de Fuca protagoniza un proceso que la ciencia apenas comenzaba a intuir: su propia muerte. Por primera vez, un equipo internacional ha logrado capturar en imágenes de alta resolución cómo esta corteza oceánica se fragmenta progresivamente al hundirse bajo Norteamérica, revelando que el fin de una zona de subducción no es un colapso súbito, sino una disolución lenta y compleja. El hallazgo, publicado en Science Advances, no solo reescribe nuestra comprensión de los ciclos geológicos, sino que abre nuevas vías para anticipar