En las sombras de un bosque montañoso del oeste de Tailandia, la ciencia acaba de nombrar lo que la naturaleza lleva tiempo ocultando: una planta sin clorofila, de aspecto casi infernal, que vive enredada en redes de hongos subterráneos y que, apenas descubierta, ya enfrenta el abismo de la extinción. Thismia daemona, identificada en el Parque Nacional Thong Pha Phum, recuerda que el conocimiento y la pérdida pueden llegar al mismo tiempo, y que descubrir una especie no es garantía de salvarla.