Hace 66,5 millones de años, un Tiranosaurio rex adulto dejó cuatro pisadas en el barro del Cretácico tardío en lo que hoy es Dakota del Norte; ahora, esas huellas han sido confirmadas como el primer rastro continuo de locomoción de esta especie en estado adulto. El hallazgo, documentado con escaneo tridimensional por equipos de Denver y Liverpool, transforma al depredador más estudiado de la historia de un esqueleto en una criatura que caminaba, a su ritmo, por un paisaje que ya no existe. En la distancia entre una pisada y la siguiente —3,96 metros, a unos 6 kilómetros por hora— late algo más