Descubren 57 nuevas especies en las profundidades del cañón submarino Mar del Plata

Cincuenta y siete especies que nadie había nombrado antes
El análisis de muestras del cañón submarino Mar del Plata superó las estimaciones iniciales de nuevos organismos.
Mark

¿Por qué importa descubrir nuevas especies a esa profundidad? ¿No son solo nombres para animales que nadie verá?

Mimi

Porque cada especie es una solución evolutiva a condiciones extremas. Nos enseña cómo funciona la vida bajo presión, en la oscuridad total, con recursos limitados. Eso tiene implicaciones para entender la resiliencia de los ecosistemas.

Luke

Pero hay que ser honesto: ¿cuánto sabemos realmente sobre cómo estas especies interactúan entre sí? El artículo dice que proporcionan "datos fundamentales", pero ¿qué datos específicos?

Mimi

Tienes razón. Por ahora es principalmente taxonomía—clasificación. El siguiente paso será estudiar su ecología, sus relaciones tróficas, cómo responden a cambios.

Mark

¿Y el pepino de mar "Loki"? ¿Qué lo hace tan especial?

Mimi

Los apéndices en forma de cuernos son inusuales. Probablemente tienen una función sensorial o de alimentación que aún no comprendemos completamente.

Luke

Pero eso es especulación. Lo que sabemos es que existe, que tiene esos apéndices, y que fue nombrado. Lo demás es investigación futura.

Mark

¿Cuánto tiempo llevó analizar todo esto?

Mimi

La expedición fue en agosto de 2025. El taller fue después, con veinte especialistas trabajando en paralelo. Probablemente varios meses de análisis intenso.

Luke

Y eso es importante notar: no fue un descubrimiento instantáneo. Fue recolección, luego clasificación cuidadosa. La ciencia es lenta.

Mark

¿Qué viene ahora?

Mimi

Más expediciones, más profundidad en el estudio de estas especies, y probablemente más descubrimientos. El cañón Mar del Plata apenas ha sido explorado.

  • Las estimaciones iniciales hablaban de 40 especies nuevas, pero el trabajo minucioso de veinte taxónomos de América Latina y Europa elevó esa cifra a 57, superando toda expectativa.
  • Entre los hallazgos hay un pepino de mar con pequeños apéndices en forma de cuerno, bautizado popularmente como 'Loki' en honor al dios nórdico, que capturó la imaginación de los investigadores.
  • El cañón submarino actúa como un embudo de materia orgánica que crea oasis de vida en la oscuridad absoluta, donde la presión destruiría a casi cualquier criatura de la superficie.
  • La expedición Talud Continental IV, coordinada por investigadores del Conicet y apoyada por organizaciones internacionales, utilizó un vehículo operado remotamente capaz de descender a 3.900 metros.
  • Cada una de las 57 especies confirmadas —copépodos, equinodermos, cnidarios y un molusco escafópodo— representa una rama distinta de la vida adaptada a condiciones que la mayoría de los seres vivos jamás podría tolerar.

A casi cuatro kilómetros de profundidad en el cañón submarino Mar del Plata, la vida ha prosperado en silencio durante millones de años. Un taller internacional de científicos reunidos en Buenos Aires confirmó el hallazgo de 57 especies y cinco géneros completamente desconocidos para la ciencia, extraídos de las aguas profundas del Mar Argentino en agosto de 2025. Este descubrimiento no es un cierre, sino una apertura: un recordatorio de que los océanos siguen siendo el territorio más inexplorado del planeta, y de que nombrar lo desconocido es el primer acto de toda comprensión.

El año pasado, un grupo de científicos internacionales se reunió en la Universidad Maimónides de Buenos Aires para examinar lo que el fondo del océano había entregado. Las muestras frente a ellos provenían de casi cuatro kilómetros de profundidad en el cañón submarino Mar del Plata, y contaban una historia de vida floreciendo en condiciones que la mayoría de nosotros jamás presenciará. Al concluir el taller, los investigadores habían confirmado 57 especies nuevas para la ciencia y cinco géneros completamente inéditos.

El material fue recolectado en agosto de 2025 durante la campaña Talud Continental IV, a bordo del buque R/V Falkor (too), equipado con un vehículo operado remotamente capaz de descender a 3.900 metros. Las muestras ocuparon durante meses a veinte taxónomos latinoamericanos y europeos. Las estimaciones iniciales apuntaban a unas 40 especies nuevas; el análisis riguroso elevó esa cifra a 57: veinte copépodos, veintidós equinodermos, catorce cnidarios y un molusco escafópodo.

Entre los descubrimientos más llamativos figura un pepino de mar con pequeños apéndices en forma de cuerno, bautizado popularmente como 'Loki' en honor al dios nórdico. También se identificaron nuevas especies de plumas de mar y corales de tonos rojizos que aportan información clave sobre cómo se organiza la vida en las profundidades. Estos organismos no son meras curiosidades: son indicadores del funcionamiento de ecosistemas que apenas comenzamos a comprender.

La expedición fue coordinada por Martín Brogger y Valeria Teso, investigadores del Conicet, con apoyo de The Nippon Foundation-Nekton Ocean Census y el Schmidt Ocean Institute. El cañón submarino, como una suerte de embudo de materia orgánica, genera oasis de vida en un entorno por lo demás inhóspito. Que tantas de sus criaturas sean completamente nuevas para la ciencia revela cuánto tiempo han evolucionado en aislamiento —y cuánto queda aún por descubrir en las aguas profundas argentinas.

A team of international scientists gathered at the Universidad Maimónides in Buenos Aires last year to examine what the ocean floor had surrendered. The specimens before them—collected from nearly four kilometers down in the Mar del Plata submarine canyon—told a story of life thriving in conditions most of us will never witness. By the time the Species Discovery Workshop concluded, the researchers had confirmed something remarkable: fifty-seven species previously unknown to science, and five entirely new genera, had been pulled from the Argentine deep.

The material came from a research expedition conducted in August 2025 aboard the R/V Falkor (too), a vessel equipped with a remotely operated vehicle capable of descending to 3,900 meters. The Talud Continental IV campaign, as it was named, targeted the submarine canyon off Mar del Plata—a geological feature that cuts through the continental shelf like a river carved through stone. What the ROV collected there would occupy twenty taxonomists, both Latin American and European, for months of careful analysis.

Initial estimates had suggested around forty new species. The meticulous work of those twenty specialists revised that number upward to fifty-seven. The breakdown reveals the sheer diversity of what lives in that darkness: twenty copepods, those tiny crustaceans that form the foundation of deep-sea food webs; twenty-two echinoderms, a group that includes sea cucumbers and crinoids; fourteen cnidarians—octocorals, sea pens, and stony corals; and a single scaphopod mollusk. Each category represents a different branch of life, each adapted to survive where sunlight never reaches and pressure would crush most surface creatures instantly.

Among the discoveries was a sea cucumber that captured the imagination enough to earn a popular name: Loki, after the Norse god. Formally catalogued as Peniagone sp., the creature bears small horn-like appendages that justify the mythological reference. Researchers also identified new species of sea pens, including Pseudumbellula sp., and reddish-hued corals that provide crucial information about how life organizes itself in the deep. These organisms are not merely curiosities. They are indicators of ecosystem function in environments we are only beginning to understand.

The expedition was coordinated by Martín Brogger and Valeria Teso, researchers from Conicet, Argentina's national scientific council. Their work received support from The Nippon Foundation-Nekton Ocean Census and the Schmidt Ocean Institute, organizations committed to mapping the ocean's remaining unknowns. The workshop itself represented a significant collaborative effort—bringing together expertise from across continents to process and classify what a single research vessel had gathered from the seafloor.

What emerges from this work is a portrait of extreme biodiversity in extreme conditions. The Mar del Plata canyon, like many submarine canyons, acts as a funnel for organic material sinking from shallower waters above. This creates oases of food and life in an otherwise sparse environment. The creatures that inhabit these spaces have evolved in isolation for millions of years, which is why so many of them are entirely new to science. Each discovery is a reminder that the ocean remains largely unexplored—that vast regions of our planet harbor life we have yet to name or understand. The fifty-seven species confirmed in this workshop represent not an ending, but an opening: evidence that the deep Argentine waters hold far more secrets than we have yet uncovered.

Las estimaciones iniciales calculaban unas 40 especies inéditas, pero el trabajo minucioso elevó la cifra definitiva a 57
— Investigadores del Conicet coordinadores del taller
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