Descubren 100 nuevas especies en cordillera submarina frente a Chile

La cantidad que encontramos es alucinante, especialmente para las esponjas
El biólogo marino Javier Sellanes expresó su sorpresa ante el volumen de especies descubiertas en la cordillera submarina.
Mark

¿Por qué es tan importante descubrir cien especies nuevas en un lugar tan remoto?

Mimi

Porque nos dice que estos ecosistemas están vivos y saludables. Si encontramos tanta biodiversidad, significa que las áreas marinas protegidas están funcionando. Además, cada especie nueva es una ventana a cómo evoluciona la vida bajo condiciones extremas.

Luke

Pero espera, ¿cien especies nuevas en una sola expedición? ¿Eso es mucho o poco comparado con otras exploraciones de aguas profundas?

Mimi

Es extraordinario. El mismo biólogo Sellanes dijo que superaron sus esperanzas. Pero tienes razón en cuestionarlo; el artículo no compara esto con otras expediciones similares.

Mark

¿Cómo saben que son especies nuevas si acaban de encontrarlas?

Mimi

El robot capturó especímenes vivos que ahora están siendo analizados en laboratorios. Eso permite la clasificación científica formal. Pero tienes que entender que a esa profundidad, casi nada ha sido estudiado antes.

Luke

¿Y la segunda expedición que comenzó el veinticuatro de febrero? ¿Qué esperan encontrar?

Mimi

Más de lo mismo, probablemente. Están explorando la misma cordillera, así que hay potencial para descubrir aún más especies. Pero el artículo no especifica cuánto tiempo durará esa segunda expedición.

Mark

¿Por qué hay tanta diversidad en un lugar donde hay tan poco alimento?

Mimi

Eso es lo fascinante. La escasez de comida obliga a que haya muchas especies diferentes, pero cada una en números muy bajos. Es un equilibrio extraño.

Luke

Pero la doctora Bribiesca-Contreras admite que no saben exactamente por qué funciona así. Es decir, tienen una observación, pero no la explicación completa.

Mimi

Exacto. Y eso es lo que hace que futuras expediciones sean tan valiosas. Cada descubrimiento es una pista para resolver ese misterio.

  • Un robot descendió 4.500 metros al fondo del Pacífico y regresó con imágenes de más de cien especies que la ciencia nunca había registrado, sacudiendo lo que creíamos saber sobre la biodiversidad marina.
  • Entre los descubiertos hay corales de aguas profundas, esponjas de vidrio, langostas desconocidas y los inquietantes peces ataúd del género Chaunacops, criaturas que sobreviven casi inmóviles para conservar energía en la oscuridad total.
  • Los científicos advierten que esta riqueza extrema coexiste con poblaciones muy pequeñas de cada especie, un equilibrio frágil que podría romperse fácilmente ante cualquier perturbación humana.
  • Las áreas marinas protegidas Nazca-Desventuradas y Juan Fernández parecen estar funcionando: la salud de estos ecosistemas sugiere que la protección formal del océano sí marca la diferencia.
  • El 24 de febrero comenzó una segunda expedición por la misma cordillera, con la esperanza de que los nuevos hallazgos revelen cómo evolucionó la vida en todo el Pacífico profundo.

En las profundidades de la cordillera submarina Salas y Gómez, frente a las costas de Chile, la ciencia acaba de asomarse a un mundo que había permanecido invisible durante millones de años. Una expedición del Schmidt Ocean Institute identificó más de cien especies desconocidas a profundidades donde la luz nunca llega, recordándonos que el planeta aún guarda secretos fundamentales sobre cómo la vida encuentra su camino incluso en las condiciones más extremas. Estos hallazgos no son solo un inventario de criaturas extrañas; son un testimonio de que la protección del océano puede preservar mundos enteros que aún no comprendemos.

A 4.500 metros de profundidad, un robot del Schmidt Ocean Institute exploró casi 53.000 kilómetros cuadrados de fondo marino en la cordillera Salas y Gómez, frente a Chile, y encontró más de cien especies que la ciencia desconocía por completo. Cada descenso a los diez montes submarinos explorados reveló criaturas sin nombre en los registros científicos: corales de aguas profundas, esponjas de vidrio translúcidas, erizos, anfípodos y langostas de especies inéditas. Entre los más llamativos estaban los peces del género Chaunacops, conocidos como sapos marinos o peces ataúd, que sobreviven a la presión y la oscuridad permaneciendo casi inmóviles para ahorrar cada gota de energía.

El biólogo marino Javier Sellanes, de la Universidad Católica del Norte, admitió que los resultados superaron todas las expectativas del equipo, especialmente en grupos como las esponjas. Más allá del asombro, los hallazgos tienen una lectura ecológica importante: la prosperidad de estos ecosistemas indica que las áreas marinas protegidas Nazca-Desventuradas y Juan Fernández están cumpliendo su función de preservar hábitats submarinos delicados.

La investigadora Lupita Bribiesca-Contreras, del Museo de Historia Natural, ofrece una explicación paradójica para tanta diversidad: precisamente porque el Pacífico profundo en esta zona contiene poco alimento, la competencia ha impulsado una diversificación extraordinaria, aunque con poblaciones muy reducidas de cada especie. Las distintas profundidades, corrientes y niveles de oxígeno han creado nichos donde criaturas únicas han evolucionado durante millones de años, aunque el mecanismo exacto sigue siendo un misterio.

La historia no termina aquí. El 24 de febrero el Schmidt Ocean Institute lanzó una segunda expedición por la misma cordillera. Los científicos esperan que estos descubrimientos ayuden a reconstruir los procesos evolutivos que dieron forma a toda la región del Pacífico, convirtiendo cada nueva especie en una pieza de un rompecabezas que apenas comenzamos a armar.

A cuatro mil quinientos metros bajo el mar, un robot enviado por el Schmidt Ocean Institute capturó imágenes de un mundo que casi nadie ha visto. Lo que encontró allí, en la cordillera submarina frente a la costa de Chile, fue extraordinario: más de cien especies que la ciencia desconocía. La expedición internacional recorrió casi cincuenta y tres mil kilómetros cuadrados de fondo marino, explorando diez montes submarinos en la cordillera Salas y Gómez, y cada descenso reveló criaturas que no tenían nombre en los registros científicos.

Entre los hallazgos estaban corales de aguas profundas, esponjas de vidrio que brillan como cristal, erizos de mar, anfípodos diminutos, langostas de especies desconocidas y peces óseos tan extraños que parecen sacados de otro planeta. Algunos de estos últimos, del género Chaunacops, son conocidos como sapos marinos o peces ataúd. Para sobrevivir a esa presión y oscuridad extrema, permanecen casi inmóviles la mayor parte del tiempo, conservando cada gota de energía. Javier Sellanes, biólogo marino de la Universidad Católica del Norte, expresó su asombro ante los resultados. "Superamos con creces nuestras esperanzas en esta expedición," dijo en un comunicado oficial. "Siempre esperas encontrar nuevas especies en estas áreas remotas y poco exploradas, pero la cantidad que encontramos, especialmente para algunos grupos como las esponjas, es alucinante."

Lo que hace estos descubrimientos particularmente significativo es lo que revelan sobre la salud del océano. Sellanes señaló que estos ecosistemas prósperos indican que las áreas marinas protegidas Nazca-Desventuradas y Juan Fernández están cumpliendo su función: proteger efectivamente los delicados hábitats submarinos. El robot no solo fotografió estas criaturas a profundidades donde la luz nunca llega; también capturó especímenes vivos que ahora pueden ser analizados y clasificados adecuadamente por los investigadores.

La abundancia de especies nuevas en esta región no es accidental. La doctora Lupita Bribiesca-Contreras, investigadora de especies de aguas profundas en el Museo de Historia Natural, explica que el Pacífico en esta zona es especialmente diverso precisamente porque contiene relativamente poco alimento. Esto genera un fenómeno peculiar: una diversidad extraordinariamente alta, pero con números muy bajos de cada especie individual. Las diferentes profundidades, las corrientes oceánicas y los variados niveles de oxígeno crean nichos ecológicos que han permitido que criaturas únicas evolucionen durante millones de años. Sin embargo, Bribiesca-Contreras reconoce que el mecanismo exacto detrás de este fenómeno sigue siendo un misterio para la investigación de aguas profundas.

Esta expedición no es el final de la historia. El veinticuatro de febrero, el Schmidt Ocean Institute lanzó una segunda expedición por la misma cordillera para continuar la búsqueda de nuevas especies. Los científicos creen que estos hallazgos pueden ayudar a comprender los giros evolutivos que dieron forma a toda la región del Pacífico. Cada especie descubierta es una pieza del rompecabezas de cómo la vida se adaptó y diversificó en los lugares más remotos y hostiles del planeta. Lo que sucede a cuatro mil quinientos metros bajo el mar no es solo un catálogo de curiosidades biológicas; es un registro vivo de cómo funciona la evolución cuando el alimento es escaso, el espacio es limitado y la presión es casi insoportable.

Superamos con creces nuestras esperanzas en esta expedición. La cantidad que encontramos, especialmente para algunos grupos como las esponjas, es alucinante
— Javier Sellanes, biólogo marino de la Universidad Católica del Norte
Se cree que esta zona del Pacífico es especialmente diversa, ya que contiene relativamente poca comida. Esto provoca un fenómeno en que hay una diversidad realmente alta, pero con números bajos de cada especie
— Doctora Lupita Bribiesca-Contreras, investigadora de especies de aguas profundas en el Museo de Historia Natural
Fale Conosco FAQ