En el cruce de fronteras donde la norma escrita y la experiencia vivida rara vez coinciden, la Aduana cubana aplica un sistema de aranceles para celulares que desafía la simplicidad del rumor popular. Aunque la cifra de 80 dólares por teléfono adicional circula como verdad absoluta entre viajeros, ese número es apenas un valor de referencia sobre el que opera un cálculo que depende de la residencia del pasajero, el momento del año y el contenido total de su equipaje. Comprender la norma real —la Resolución 175 de 2022— no es un ejercicio burocrático, sino un acto de protección frente a sorpres