Durante seis años, Hubrimar entregó puntualmente su alquiler a quien creía era el dueño de su hogar, sin saber que ese hombre era un inquilino anterior que había construido un engaño. Cuando Blackstone, el verdadero propietario, descubrió la ocupación y activó el desahucio, la familia se encontró atrapada entre el fraude que la victimizó y la ley que la ignoraba. El caso, detenido en el último instante, revela una grieta silenciosa en el sistema inmobiliario español: la buena fe de un inquilino no siempre basta para protegerlo cuando el fraude sale a la luz.
Desahucio frenado 'in extremis' de Hubrimar y su hijo de 9 años
Una madre y su hijo de 9 años enfrentaban desahucio tras ser víctimas de fraude inmobiliario durante seis años.