David Jiménez, desahuciado hace dos semanas del Ensanche de Vallecas, vive temporalmente con su vecina y busca una habitación asequible mientras participa en la acampada de Sol. El Gobierno reaprueba decretos de protección contra desahucios tras su rechazo en el Congreso, ahora pendientes de validación por la Diputación Permanente en 30 días.
Desahuciados en Sol esperan decretos de vivienda mientras el Gobierno reintenta sus medidas
Seguiremos a merced de que nos sigan echando de nuestras casas
¿Por qué el Gobierno vuelve a presentar exactamente los mismos decretos que acaban de ser rechazados? ¿No es eso un gesto vacío?
Técnicamente no son idénticos, pero sí mantienen casi todas las medidas. Lo importante es que ahora la votación no depende del Congreso completo sino de la Diputación Permanente, que tiene menos miembros. El Gobierno cree que puede pasar esta vez.
Pero eso es especulación. No sabemos si la Diputación Permanente votará diferente. Y hay un detalle: los decretos aún no han sido validados. Mientras tanto, David Jiménez sigue sin casa.
¿Y por qué confían estos desahuciados más en la huelga general que en los decretos del Gobierno?
Porque los decretos tienen criterios de vulnerabilidad que consideran subjetivos. Ámbar Nieres dice explícitamente que dejan fuera a mucha gente. La huelga general es un acto de solidaridad colectiva, no depende de que alguien te clasifique como "vulnerable".
Justo. Pero tampoco sabemos qué conseguirá la huelga general. Es una apuesta, no una garantía. Lo que sí sabemos es que hay treinta días para que la Diputación Permanente vote.
Mariano Ordaz vivió en su piso durante toda su vida. ¿Cómo es posible que lo desahuciaran?
Su familia llevaba ochenta y seis años en esa casa. Pero en algún momento el edificio o la propiedad cambió de manos, probablemente a un fondo de inversión. Eso es lo que pasó también con el piso de David: pasó de La Caixa a un fondo luxemburgués.
El artículo no explica exactamente por qué fueron desahuciados. Sabemos que Jiménez no pagaba después de 2022, pero Ordaz... no está claro. Eso es un agujero en la historia.
¿Qué significa que Ordaz "conserva aún la llave del portal"?
Que aunque lo echaron de su piso, sigue teniendo acceso al edificio. Es un gesto simbólico: no ha renunciado completamente a ese lugar.
O es un detalle que muestra que el desahucio no fue total, que hay grietas en cómo se ejecutó. Pero el artículo no lo aclara.
Der Puls
- David Jiménez, 52 años, desahuciado hace dos semanas del Ensanche de Vallecas tras vivir allí veinte años
- Mariano Ordaz Martín, 67 años, desahuciado en mayo de un piso en La Latina ocupado por su familia durante 86 años
- El Gobierno aprobó dos nuevos decretos con medidas similares a las rechazadas, pendientes de validación por la Diputación Permanente en 30 días
- Ámbar Nieres, 43 años, desahuciada en 2024, vive en un piso de la Sareb con contrato anual renovable
David Jiménez, desahuciado hace dos semanas del Ensanche de Vallecas, vive temporalmente con su vecina y busca una habitación asequible mientras participa en la acampada de Sol. El Gobierno reaprueba decretos de protección contra desahucios tras su rechazo en el Congreso, ahora pendientes de validación por la Diputación Permanente en 30 días.
Personas desahuciadas acampadas en la Puerta del Sol confían en la organización ciudadana y la huelga general tras el rechazo parlamentario de decretos de protección habitacional. El Gobierno aprueba nuevos decretos con medidas similares a las rechazadas.
David Jiménez fue desahuciado hace dos semanas de su piso en el Ensanche de Vallecas, donde había vivido durante veinte años. Ahora duerme en casa de su vecina, que le cedió una habitación mientras cuida a su madre. A los 52 años, sin hogar propio, Jiménez acude cada día a la acampada de la Puerta del Sol porque cree que la organización ciudadana y la huelga general convocada por los sindicatos son su única esperanza real de conseguir una vivienda digna. El decreto que el Congreso rechazó el viernes pasado —que incluía medidas para frenar desahucios de personas vulnerables— llegaba demasiado tarde para él. Ya no tiene casa ni las protecciones que ese texto habría ofrecido.
El rechazo de esos decretos por parte del PP, Vox y Junts desencadenó la convocatoria de elecciones y la disolución de las Cortes. Cinco días después del fracaso parlamentario, el Gobierno aprobó dos nuevos decretos que mantienen casi sin cambios las mismas medidas que habían sido tumbadas. El primero vuelve a incluir la paralización de desahucios para personas vulnerables sin alternativa habitacional. El segundo plantea nuevamente la prórroga automática de contratos de alquiler. Ahora hay un plazo de treinta días para que la Diputación Permanente —el órgano que asume las funciones del Congreso tras su disolución— vote la convalidación de ambos textos. Esta vez el Gobierno no dependerá del apoyo de Junts, aunque seguirá necesitando reunir una mayoría suficiente.
Jiménez vivía en una vivienda asequible que pertenecía a la antigua Obra Social de La Caixa, pero que pasó a un fondo luxemburgués con capital estadounidense. Su contrato terminó en 2022, aunque continuó pagando la renta. El 23 de septiembre abandonó el apartamento, pero mantuvo el pago del mes completo. Ahora busca una habitación en el mercado privado, pero los precios lo superan: ha visto cuartos diminutos donde apenas cabe una cama por quinientos euros mensuales. Lamenta especialmente que las medidas sobre regularización del alquiler de habitaciones hayan sido rechazadas en el decreto tumbado. Su objetivo inmediato es encontrar un dormitorio asequible, pero confía en que la Diputación Permanente apruebe los dos nuevos textos que el Consejo de Ministros sacó adelante.
No es el único desahuciado en la acampada. Mariano Ordaz Martín, de 67 años, fue echado de su casa en el barrio madrileño de La Latina en mayo, después de que el Sindicato de Inquilinas lo ayudara en su desahucio. Su familia había habitado ese piso durante ochenta y seis años: su abuela llegó en 1940, después pasó a su padre, luego a su madre y finalmente a Ordaz. Ha vivido allí toda su vida, excepto los últimos cinco meses. Ahora el piso está vacío, protegido por una verja, con arañazos visibles en la puerta del desahucio y la cerradura cambiada. Ordaz conserva aún la llave del portal. Se levanta cada mañana a las ocho en Plaza de Castilla, donde un compañero del Sindicato le ha dado una habitación. Cruza todo Madrid para volver a su barrio, donde reparte periódicos entre amigos y, desde hace una semana, también acude a la acampada. No confía en las soluciones del Gobierno: las considera un parche. Apuesta por la solidaridad y la unión de la gente, que lo ayudó a frenar cuatro intentos de desahucio anteriores. Ahora intenta devolver ese apoyo: "Voy a respaldar a los compañeros, a ver si hay algo que arreglar y si puedo ayudar en algo".
Ámbar Nieres, de 43 años, llegó de Venezuela hace más de diez años con sus dos hijos. Vivió ocho años en una casa del barrio del Pilar en Madrid hasta ser desahuciada en 2024. Conserva un cuatro venezolano, instrumento típico de su país, que ha mantenido en todos sus desplazamientos. Su experiencia la llevó a participar en el Sindicato de Vivienda de Tetuán. Ahora compagina tres trabajos con su participación en la acampada, organizándose en turnos: sale del trabajo, se desplaza hasta allí, come en la acampada, se va y por la noche vuelve un rato más. Vive con sus hijos en un piso de la Sareb en la calle de Francos Rodríguez. Aunque tiene un contrato de siete años, asegura que se renueva anualmente y teme perder nuevamente su vivienda. Nunca ha estado conforme con el contenido de los decretos, ni los que se votaron el viernes ni los aprobados hoy por el Consejo de Ministros, porque considera que los criterios de vulnerabilidad son subjetivos y dejan fuera a mucha gente. Aunque una de las medidas contempla la paralización de desahucios para personas vulnerables sin alternativa habitacional, aún no ha sido aprobada. Para ella no es suficiente. Apoya la huelga general y reafirma su temor: "Seguiremos a merced de que nos sigan echando de nuestras casas".
Bemerkenswerte Zitate
Son un parche— Mariano Ordaz Martín sobre las soluciones propuestas por el Gobierno
Voy a respaldar a los compañeros, a ver si hay algo que arreglar y si puedo ayudar en algo— Mariano Ordaz Martín sobre su participación en la acampada