En las noches que el fútbol convierte en leyenda, un gol tardío y un penalti fallado bastan para reescribir el destino de dos clubes. Alexis Castro, casi invisible durante noventa minutos, emergió en el 87 para darle a Estudiantes la ventaja que necesitaba; minutos después, Memphis Depay tuvo en sus pies la posibilidad de prolongar la vida de Corinthians, pero su disparo se perdió en el cielo de São Paulo. Con ese instante de silencio, el equipo argentino regresa a las semifinales de la Copa Libertadores por primera vez en 17 años, recordándonos que en el fútbol, como en la vida, los momentos