Nuevo sistema informático genera demoras y desvíos masivos en Aeroparque

Pasajeros afectados por demoras, cancelaciones, cambios de itinerario y complicaciones en sus planes de viaje.
Un avión esperando volando gasta mucho combustible
Ejecutivo de aerolínea internacional explicando el impacto económico de las demoras causadas por el nuevo sistema.

En el corazón de la aviación argentina, un cambio tecnológico largamente postergado ha colisionado con la urgencia de la operación cotidiana. El nuevo sistema ATM implementado por EANA en Aeroparque —el aeropuerto que mueve un tercio de los pasajeros del país— ha generado demoras en cadena, desvíos y costos imprevistos para aerolíneas y viajeros. Como ocurre con frecuencia cuando lo viejo cede paso a lo nuevo sin transición suficiente, la modernización necesaria se convierte en perturbación presente, y la pregunta ya no es si el cambio era correcto, sino si el momento y la preparación estuvieron a la altura.

  • El sábado pasado, veinte vuelos fueron desviados de Aeroparque a Ezeiza en un solo día, señal de que el nuevo sistema ATM desbordó la capacidad operativa del aeropuerto más concurrido del país.
  • El intervalo mínimo entre aterrizajes se duplicó —de dos o tres minutos a seis—, desencadenando un efecto cascada que paraliza operaciones en un nodo donde cada minuto cuenta.
  • Las aerolíneas contabilizan pérdidas por combustible extra, reposicionamiento de aviones, cancelaciones y servicios de emergencia, justo cuando el precio del combustible ya venía golpeando fuerte desde marzo.
  • El gremio de controladores aéreos ATEPSA advierte que la raíz del problema es la falta de capacitación adecuada, mientras EANA responde que fue el propio gremio quien suspendió instancias de formación en noviembre.
  • Con la temporada alta de invierno acercándose y sin fecha clara de normalización, la presión sobre EANA para restablecer la operatividad normal se vuelve cada día más urgente.

Hace poco más de una semana, EANA activó en el área metropolitana la tercera etapa de implementación de su nuevo sistema de navegación aérea ATM, desarrollado por la empresa española Indra. El software había funcionado sin grandes contratiempos en Mendoza y Córdoba, pero Aeroparque es otra escala: concentra un tercio del movimiento de pasajeros de todo el país, y cualquier fricción operativa se amplifica de inmediato.

El sábado, veinte vuelos debieron ser desviados a Ezeiza. El intervalo mínimo entre aterrizajes pasó de dos o tres minutos a seis, y aunque EANA informó que para el lunes había bajado a cuatro, en un aeropuerto de esa densidad cada minuto adicional genera una reacción en cadena. La Cámara de Líneas Aéreas JURCA reconoció el valor de la modernización, pero cuestionó duramente la forma en que se está ejecutando, señalando graves perjuicios para pasajeros con demoras, cancelaciones y cambios de itinerario.

El sistema reemplazado tenía diecinueve años y un parche del 2012. Una fuente del sector lo comparó con una computadora corriendo Windows XP: ningún programa moderno puede funcionar sobre esa base. El nuevo ATM es el núcleo sobre el que corren todos los demás sistemas, desde radares hasta pronósticos meteorológicos.

El gremio ATEPSA señala que el problema de fondo es la falta de capacitación adecuada para un cambio tecnológico de esta magnitud. EANA, por su parte, recuerda que fue el propio gremio quien suspendió instancias de formación en noviembre. Ninguno de los dos —ni el gremio ni las aerolíneas— cuestiona la modernización en sí, sino la manera en que se está llevando adelante.

Mientras tanto, las aerolíneas suman costos: combustible quemado en esperas aéreas, desvíos, reposicionamiento de aviones, reprogramación de pasajeros y cancelaciones por vencimiento de tripulaciones. El combustible es la herida más profunda, con precios que ya se habían disparado desde marzo por el conflicto en Medio Oriente. EANA no ha dado fechas para la normalización, y JURCA advierte que la temporada alta de invierno se acerca sin que haya certezas sobre cuándo volverá la operación normal a Aeroparque.

El nuevo software de navegación aérea que comenzó a funcionar en Aeroparque hace poco más de una semana está generando un caos operativo sin precedentes. El sábado pasado, veinte vuelos que debían aterrizar en el aeropuerto metropolitano fueron desviados hacia Ezeiza. Las demoras se multiplicaron a lo largo de los días siguientes, afectando tanto a pasajeros como a las aerolíneas que operan en el país.

La Empresa Nacional de Navegación Aérea (EANA), organismo estatal creado en 2015 que supervisa a los controladores del tráfico aéreo, implementó un nuevo sistema informático llamado ATM, provisto por la empresa española Indra. El software ya había funcionado sin mayores inconvenientes en las regiones de Mendoza y Córdoba, pero cuando llegó el turno de la tercera etapa de implementación en el área metropolitana, los problemas emergieron de inmediato en el punto más crítico de la aviación argentina: Aeroparque, que concentra un tercio de todo el movimiento de pasajeros del país.

El impacto fue inmediato y medible. El espacio mínimo que debe existir entre un aterrizaje y otro, que antes era de entre dos y tres minutos, debió extenderse a seis minutos el sábado. Aunque EANA reportó que para el lunes esa demora se había reducido a cuatro minutos, en un aeropuerto de menor movimiento eso podría pasar desapercibido. En Aeroparque, cada minuto adicional entre operaciones genera un efecto cascada que paraliza la operación. La Cámara de Líneas Aéreas en Argentina (JURCA), que agrupa a la mayoría de las aerolíneas extranjeras, emitió un comunicado señalando que si bien valora la modernización tecnológica, el modo en que EANA la ejecutó está impactando severamente tanto a vuelos de cabotaje como internacionales, generando graves perjuicios para los pasajeros que enfrentan demoras, cancelaciones y cambios de itinerario.

EANA describe el proceso como una "fase de adaptación operativa", es decir, ajustes en curso. Pero el gremio ATEPSA, que agrupa a los controladores aéreos, señala que hay un problema más profundo: falta de capacitación adecuada. Los trabajadores advirtieron sobre la necesidad de planificar correctamente el proceso, garantizar instancias de capacitación acordes a la magnitud del cambio tecnológico y proveer las herramientas esenciales. EANA respondió recordando que en noviembre fue ATEPSA quien convocó a medidas de fuerza que incluían la suspensión de capacitaciones virtuales y presenciales. Lo notable es que ni las aerolíneas ni el gremio cuestionan la modernización en sí, sino la manera en que se está llevando adelante.

El sistema reemplazado tenía diecinueve años de antigüedad y recibió un parche en 2012. Una fuente del sector lo comparó con una computadora antigua que corre Windows XP: ningún programa moderno puede ejecutarse en una plataforma de esa antigüedad. El nuevo software representa el núcleo tecnológico de los servicios de navegación aérea, sobre el cual corren todos los demás programas asociados, desde pronósticos meteorológicos hasta radares.

Más allá de las demoras y el caos operativo, las aerolíneas están cuantificando los daños económicos. Enfrentan costos adicionales por combustible quemado en esperas aéreas, desvíos a aeropuertos alternativos, costos operativos imprevistos, reposicionamiento de aeronaves, reprogramación de pasajeros, pérdidas de conexiones, servicios de comida y hotelería, e incluso cancelaciones totales por vencimiento de tripulaciones. Lo que más duele al bolsillo de las líneas aéreas es el gasto extra de combustible, que se disparó a más del doble desde marzo por la guerra en Medio Oriente. Un ejecutivo de una línea aérea internacional explicó en off que un avión esperando volando a baja altura consume enormemente más combustible, y en un momento en que las aerolíneas vienen muy golpeadas por los precios del combustible, esta situación es particularmente crítica.

EANA no ha proporcionado fechas claras para la normalización del sistema. JURCA expresó que desafortunadamente no tienen información cierta sobre hasta cuándo continuarán estas afectaciones, y reclamaron adoptar con urgencia las medidas necesarias para restablecer la normalidad operativa, especialmente considerando la inminente temporada alta de invierno. La pregunta que flota sobre Aeroparque es si el sistema estará completamente operativo antes de que lleguen las vacaciones de invierno, cuando el movimiento de pasajeros se multiplica.

Las demoras, cancelaciones, reprogramaciones y desvíos a aeropuertos alternativos que están afectando la operación aérea en el Aeroparque son responsabilidad exclusiva de EANA
— Cámara de Líneas Aéreas en Argentina (JURCA)
Hemos advertido la necesidad de planificar adecuadamente este proceso, garantizar instancias de capacitación acordes a la magnitud del cambio tecnológico
— Gremio ATEPSA de controladores aéreos
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué un nuevo software de navegación aérea genera tantos problemas si ya funcionaba bien en otras regiones?

Model

Porque Aeroparque no es cualquier aeropuerto. Concentra un tercio de todo el movimiento de pasajeros del país. Lo que funciona sin problemas en Mendoza o Córdoba, donde hay mucho menos tráfico, se quiebra cuando lo aplicas a un lugar donde despegan y aterrizan cientos de aviones diarios.

Inventor

¿Entonces el problema es solo la cantidad de vuelos?

Model

No solo eso. El sistema necesita ajustes, y según los controladores aéreos, también falta capacitación. EANA dice que es una "fase de adaptación operativa", pero los trabajadores que manejan esto día a día dicen que no fueron preparados adecuadamente para un cambio tecnológico de esta magnitud.

Inventor

¿Quién tiene la culpa aquí?

Model

Eso es lo interesante: ni las aerolíneas ni el gremio cuestionan la modernización en sí. Todos reconocen que el viejo sistema tenía diecinueve años. El problema es cómo se está implementando. EANA dice que el gremio suspendió capacitaciones en noviembre durante un conflicto, y el gremio dice que EANA no planificó bien el proceso. Probablemente ambos tienen razón.

Inventor

¿Cuál es el costo real de esto?

Model

Las aerolíneas están gastando el doble en combustible porque los aviones esperan volando. Hay cancelaciones, pasajeros varados, reposicionamiento de aeronaves. Y todo esto en un momento en que el precio del combustible ya está por las nubes por la guerra en Medio Oriente. Es un golpe doble.

Inventor

¿Cuándo se normaliza?

Model

Nadie lo sabe. EANA no maneja fechas. JURCA está preocupada porque se acerca la temporada alta de invierno, cuando el movimiento se multiplica. Si el sistema no está listo para entonces, será un desastre.

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