Demandas en EE.UU. vinculan Ozempic y Wegovy con pérdida de visión; expertos advierten cautela

Pacientes han experimentado pérdida de visión parcial o total, potencialmente irreversible, durante tratamiento con medicamentos basados en semaglutida.
Una asociación estadística no prueba automáticamente causalidad
Los expertos advierten sobre la diferencia entre riesgo relativo e incidencia absoluta en los estudios sobre semaglutida.
Mark

¿Por qué estas demandas están sucediendo ahora si estos medicamentos llevan años en el mercado?

Mimi

Ozempic se aprobó para diabetes en 2017, pero su uso se disparó cuando comenzó a usarse para pérdida de peso. Más pacientes significa más oportunidad de que efectos raros emerjan y sean reportados.

Luke

Pero hay que ser cuidadoso: ¿cuántos de estos casos son coincidencia temporal versus causalidad real? Las demandas no nos dicen eso.

Mark

¿Qué tan raro es realmente este problema de visión?

Mimi

La EMA lo clasificó como muy raro, hasta un caso por cada diez mil pacientes. Pero los estudios muestran el riesgo se duplica en usuarios de semaglutida.

Luke

Duplicarse suena aterrador hasta que ves los números reales: 0,29% versus 0,13%. Eso sigue siendo muy poco probable para cualquier individuo.

Mark

Entonces, ¿deberían las personas dejar de tomar estos medicamentos?

Mimi

Los expertos dicen que no, que los beneficios para la diabetes y el peso probablemente superan este riesgo raro. Pero necesitan estar atentos a cambios en la visión.

Luke

El problema es que la gente lee "demandas" y "pérdida de visión" y entra en pánico. La comunicación de riesgo es difícil aquí.

Mark

¿Qué falta saber todavía?

Mimi

Si la semaglutida realmente causa NAION o si solo está asociada con ella. La diabetes misma daña los nervios ópticos, así que separar los efectos es complicado.

Luke

Y no sabemos si las advertencias actuales son suficientes o si Novo Nordisk debería haber comunicado esto antes. Las demandas intentarán responder eso.

  • Más de noventa demandas se acumulan en Nueva Jersey contra Novo Nordisk, acusando a los fabricantes de Ozempic y Wegovy de ocultar riesgos oculares potencialmente irreversibles.
  • Pacientes reportan pérdida de visión súbita y parcial —o total— durante su tratamiento con semaglutida, una afección que en muchos casos no tiene cura.
  • La Agencia Europea de Medicamentos clasificó la NAION como efecto adverso muy raro en 2025, mientras estudios muestran que el riesgo relativo se duplica, aunque la incidencia absoluta se mantiene por debajo del 0,3%.
  • La distinción entre riesgo relativo y riesgo absoluto está en el centro del debate: una asociación estadística no equivale a causalidad, y la diabetes misma puede contribuir a los problemas del nervio óptico.
  • Los expertos advierten no suspender el medicamento sin consulta médica, pero insisten en que cualquier pérdida visual repentina exige atención inmediata para evitar daños permanentes.

En el cruce entre la promesa médica y la incertidumbre científica, más de noventa pacientes en Estados Unidos han demandado a Novo Nordisk alegando que Ozempic y Wegovy les causaron pérdida de visión —una condición conocida como NAION— sin haber recibido advertencias adecuadas. Los estudios disponibles sugieren una asociación estadística con la semaglutida, aunque la causalidad permanece sin confirmar, recordándonos que incluso los avances terapéuticos más celebrados cargan consigo preguntas que la ciencia aún no ha terminado de responder.

Más de noventa demandas presentadas en Nueva Jersey apuntan contra Novo Nordisk, fabricante de Ozempic y Wegovy, dos de los medicamentos más utilizados en el mundo para la diabetes tipo 2 y la pérdida de peso. Los demandantes afirman haber sufrido pérdida de visión repentina mientras tomaban semaglutida, y acusan a la empresa de no haberlos advertido sobre este riesgo. Procesos similares avanzan también en tribunales federales estadounidenses.

La condición en cuestión es la neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica, o NAION: una reducción del flujo sanguíneo hacia el nervio óptico que puede aparecer sin dolor y dejar secuelas visuales irreversibles. Cuando los reportes comenzaron a acumularse entre pacientes en tratamiento con semaglutida, reguladores e investigadores pusieron atención.

En 2025, la Agencia Europea de Medicamentos clasificó la NAION como efecto adverso muy raro —hasta un caso por cada diez mil pacientes— y reconoció que varios estudios epidemiológicos muestran aproximadamente el doble de riesgo en usuarios de semaglutida frente a quienes no la toman. Un análisis de veteranos estadounidenses con diabetes tipo 2 confirmó ese riesgo duplicado, aunque con cifras absolutas bajas: 0,29% en el grupo de semaglutida frente a 0,13% en el grupo de comparación.

Esa diferencia entre riesgo relativo e incidencia absoluta es clave. Una asociación estadística no prueba causalidad, y la propia diabetes tipo 2 se asocia con problemas del nervio óptico, lo que complica la interpretación de los datos. La ciencia aún trabaja para determinar el papel específico de la semaglutida.

Mientras tanto, la recomendación es clara: no suspender el medicamento sin consultar a un médico. El riesgo ocular existe pero es poco frecuente, y lo que resulta imperativo es la vigilancia. Cualquier pérdida visual repentina requiere atención médica inmediata —no solo para investigar el vínculo con el fármaco, sino para descartar otras causas urgentes. La detección temprana puede ser la diferencia entre lo reversible y lo permanente.

Más de noventa demandas se han presentado en Nueva Jersey contra Novo Nordisk, la empresa farmacéutica que produce Ozempic y Wegovy, medicamentos ampliamente utilizados para la diabetes tipo 2 y la pérdida de peso. Los demandantes alegan que experimentaron una pérdida de visión repentina mientras tomaban estos fármacos basados en semaglutida, y que los fabricantes no los advirtieron adecuadamente sobre este riesgo potencial. Simultáneamente, procesos legales avanzan en tribunales federales estadounidenses. Sin embargo, es importante aclarar desde el inicio: una demanda no establece por sí sola que un medicamento haya causado una enfermedad. Lo que sí existe es una investigación científica en curso que intenta desentrañar si hay una conexión real.

La condición que preocupa a estos pacientes se llama neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica, o NAION. Se trata de una reducción del flujo sanguíneo hacia una parte del nervio óptico, el responsable de llevar las señales visuales desde el ojo hasta el cerebro. La enfermedad típicamente aparece de forma súbita, a menudo sin dolor, y puede causar una pérdida visual parcial significativa que en algunos casos resulta irreversible. Es una afección seria, y cuando los pacientes comenzaron a reportarla durante el tratamiento con semaglutida, los organismos reguladores y los investigadores tomaron nota.

En 2025, el comité de seguridad de la Agencia Europea de Medicamentos clasificó la NAION como un efecto adverso muy raro vinculado a medicamentos con semaglutida, una categoría que abarca hasta un caso por cada diez mil pacientes tratados. La agencia también señaló que diversos estudios epidemiológicos han encontrado un aumento aproximado del doble en el riesgo de NAION en personas que usan estos fármacos comparadas con quienes no los utilizan. Un estudio publicado en JAMA Ophthalmology en 2025, que examinó datos de millones de pacientes con diabetes tipo 2, identificó un incremento relativamente modesto en el riesgo. Más recientemente, investigadores que analizaron a veteranos estadounidenses con diabetes tipo 2 encontraron un riesgo aproximadamente duplicado de NAION en quienes iniciaron tratamiento con semaglutida frente a aquellos que comenzaron con inhibidores SGLT2. Pero aquí viene lo crucial: aunque el riesgo relativo se duplicó, la incidencia absoluta se mantuvo baja, con 0,29% en el grupo de semaglutida frente a 0,13% en el grupo de comparación, durante un período de seguimiento promedio de 2,1 años.

Esta distinción entre riesgo relativo e incidencia absoluta es donde la historia se vuelve más compleja. Una asociación estadística no prueba automáticamente que un medicamento cause una enfermedad. Los estudios observacionales pueden verse influenciados por factores inherentes a la diabetes misma y por otras condiciones de salud que los pacientes puedan tener. La diabetes tipo 2 y otros factores cardiovasculares también se asocian con problemas del nervio óptico, lo que significa que los investigadores aún están trabajando para determinar cuál es el rol específico de la semaglutida en esta ecuación.

Para los millones de personas que actualmente toman Ozempic o Wegovy, la recomendación de los expertos es clara: no suspender el medicamento sin consultar primero con un profesional de la salud. La evidencia actual sugiere un riesgo ocular poco frecuente, pero no significa que quienes usan semaglutida estén condenados a perder la visión. Lo que sí es imperativo es estar atento. Cualquier pérdida de visión repentina o inusual requiere atención médica inmediata, no solo para investigar una posible conexión con el medicamento, sino para descartar otras causas que podrían necesitar tratamiento urgente. La detección temprana puede marcar la diferencia entre una afección reversible y un daño permanente.

Mientras avanzan tanto las investigaciones científicas como los procesos judiciales, el panorama actual es el de una posible asociación entre semaglutida y NAION, con un riesgo absoluto bajo pero medible, y con la causalidad aún bajo investigación. No es una conclusión definitiva de que Ozempic cause ceguera. Es, más bien, una advertencia que merece ser tomada en serio mientras la ciencia continúa su trabajo.

Una demanda por sí sola no establece una relación causal directa entre un medicamento y una enfermedad
— Análisis de expertos citado en el reportaje
No suspender Ozempic, Wegovy ni ningún otro tratamiento prescrito sin antes consultar a un profesional de la salud
— Recomendación de expertos
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