El mercado laboral va a demandar perfiles que sepan usar las distintas IA
En los últimos días de septiembre, la Universidad Nacional del Delta convirtió su campus en un laboratorio vivo donde más de cuatrocientas personas —estudiantes, investigadores y líderes industriales— se reunieron para explorar cómo la tecnología remodela el trabajo, la educación y el desarrollo humano. El Delta Tech Day no fue una conferencia convencional, sino una apuesta por la experiencia directa: tocar robots, debatir con inteligencia artificial en tiempo real y escuchar voces que invitan a ver los datos no como cifras, sino como oportunidades. En un momento en que la incertidumbre tecnológica genera tanto temor como fascinación, el evento propuso que la mejor forma de prepararse para el futuro es habitarlo antes de que llegue.
- La pregunta que sobrevolaba el evento era incómoda y urgente: ¿la inteligencia artificial destruirá empleos antes de que el mercado sepa cómo reemplazarlos?
- Santiago Siri reconoció el temor pero lo reencuadró: el verdadero desafío no es la desaparición del trabajo, sino el consumo energético masivo que exigirá el uso generalizado de estas tecnologías.
- Daniel Schteingart aportó una perspectiva estratégica: Argentina supera la media mundial en indicadores humanos, educativos y sanitarios, pero aún no traduce esos datos en ventajas productivas concretas.
- El formato del evento fue en sí mismo una declaración: demostraciones interactivas, robots en funcionamiento y batallas de prompts convirtieron la jornada en un laboratorio donde la innovación se probaba, no solo se escuchaba.
- El Delta Tech Day cierra con una señal clara hacia el futuro: la demanda de profesionales que sepan usar herramientas tecnológicas y de datos crecerá en todos los sectores, y las universidades deben liderar esa preparación.
Más de cuatrocientas personas llegaron al campus de la Universidad Nacional del Delta una tarde de finales de septiembre para explorar, durante tres horas, cómo la tecnología está rediseñando el trabajo, la educación, el turismo y el deporte. El Delta Tech Day no fue una conferencia tradicional: fue un espacio abierto con robots en funcionamiento, realidad virtual, música generada por algoritmos y demostraciones de inteligencia artificial en tiempo real. La universidad lo concibió como parte de su ciclo mensual de actividades, con el propósito adicional de fortalecer el sentido de comunidad entre sus distintos institutos.
Santiago Siri, referente en divulgación sobre inteligencia artificial, abordó de frente la pregunta que muchos traían consigo: ¿desaparecerán los empleos? Su respuesta fue matizada. Reconoció que el crecimiento exponencial de estas tecnologías genera temores legítimos, pero señaló que, una vez consolidadas, el mercado comenzará a demandar perfiles capaces de usarlas. El verdadero desafío, advirtió, será sostener el consumo energético que ese uso masivo requerirá.
Daniel Schteingart, de Argendata y FUNDAR, llevó la conversación hacia el potencial estratégico del país. Argentina, argumentó, se destaca por encima de la media mundial en indicadores de desarrollo humano, educativo y sanitario, pero aún no traduce esos datos en oportunidades productivas concretas. El evento también incluyó paneles sobre turismo con participación diplomática y regional, presentaciones sobre tecnología deportiva y esports, y exposiciones sobre educación, salud y género.
Lo que distinguió al Delta Tech Day fue su énfasis en la experiencia directa. Los talleres de metodologías ágiles, los simuladores educativos y las demostraciones interactivas estaban diseñados para que los asistentes no solo escucharan sobre innovación, sino que la tocaran y la probaran. Era una apuesta concreta por la idea de que entender el futuro exige, ante todo, meterse adentro de él.
Más de cuatrocientas personas convergieron en el campus de la Universidad Nacional del Delta una tarde de finales de septiembre para pasar tres horas explorando cómo la tecnología estaba rediseñando el trabajo, la educación, el turismo y el deporte. El Delta Tech Day no era una conferencia tradicional con filas de sillas y un podio distante. Era un espacio abierto donde estudiantes, investigadores, desarrolladores y ejecutivos de la industria podían tocar, experimentar y debatir en vivo.
La universidad había diseñado la jornada como parte de su ciclo mensual de actividades, con un objetivo que iba más allá de las charlas: fortalecer el sentido de comunidad entre los distintos institutos que la conforman. El formato reflejaba esa intención. Había demostraciones interactivas de realidad virtual, robots en funcionamiento, música generada por algoritmos, y batallas de prompts donde los asistentes podían ver cómo funcionaba la inteligencia artificial en tiempo real. Entre las dieciocho y las veintiuna horas, el lugar se transformó en un laboratorio vivo.
Santiago Siri, una figura reconocida en divulgación sobre inteligencia artificial, fue uno de los expositores principales. Durante una demostración de prompteo en vivo, abordó directamente la preocupación que muchos tenían: ¿desaparecerían los empleos? Su respuesta fue matizada. Sí, reconoció, cuando una tecnología crece de forma tan exponencial, es natural que surjan temores sobre pérdidas de puestos de trabajo en distintas industrias. Pero una vez que estas herramientas se consoliden, el mercado laboral—tanto público como privado—comenzará a demandar perfiles de personas que sepan usarlas. El desafío real, agregó, era otro: cómo sostener el consumo energético que requeriría el uso masivo de estas tecnologías.
Daniel Schteingart, director de Argendata y líder del equipo de datos de FUNDAR, llevó la conversación hacia un territorio diferente. Su mensaje fue que Argentina tenía un potencial productivo muy alto, pero que requería una mirada estratégica sobre los datos disponibles. Citó la experiencia del plan Argentina Productiva 2030 y el trabajo de su equipo como evidencia de que el país se destacaba por sobre la media mundial en indicadores de desarrollo humano, educativo y sanitario. El desafío, insistió, era ver esos datos no como números aislados sino como oportunidades.
El evento incluyó paneles sobre turismo con la participación del Embajador Extraordinario y Plenipotenciario Miguel Velloso, Noelia Albornoz de TurismoCity y Armando Vázquez Morales, director de turismo de Tlaxcala. Sus conversaciones giraron en torno a cómo la inteligencia de datos y las relaciones internacionales estaban transformando el sector en el siglo veintiuno. En paralelo, Mauro Solano, junto con representantes de Catapult Sports y Deva, presentaron cómo la tecnología estaba revolucionando la gestión deportiva y los esports.
La agenda también reservó espacio para tecnología social, sanitaria y educativa. Silvana Cataldo de TICMAS, Albertina Klitenik, Diego Pizzini y María Soledad Clavell compartieron sus experiencias. Marcos Buccellato, director de Circular Cowork, habló sobre el ecosistema de startups de la región. Y en exposiciones relámpago, Fiorella Wernicke de Delta Lab, Georgina Sticco, Ramiro Mases y Trinidad Reynoso Castillo abordaron temas como datos, género y el futuro del trabajo en informática.
Más allá de las charlas, lo que distinguió al Delta Tech Day fue su énfasis en la experimentación. Los talleres de metodologías ágiles, los simuladores educativos, los robots en funcionamiento: todo estaba diseñado para que los asistentes no solo escucharan sobre innovación sino que la tocaran, la probaran, descubrieran por sí mismos cómo funcionaba. Era una apuesta por la idea de que la mejor manera de entender el futuro no es escuchar hablar sobre él, sino meterse adentro.
Notable Quotes
Una vez consolidadas estas herramientas, el mercado de trabajo va a empezar a demandar perfiles de personas que sepan usar las diferentes IA— Santiago Siri, experto en innovación e inteligencia artificial
Argentina es un país con muchas oportunidades que se destaca por sobre la media del resto del mundo en indicadores de desarrollo humano, educativo y de salud, y que tiene un potencial de desarrollo productivo muy alto— Daniel Schteingart, director de Argendata
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué una universidad organiza un evento así? ¿No es suficiente con las clases?
Las clases son verticales. Esto es horizontal. Aquí un estudiante de turismo puede hablar con alguien que trabaja en datos, y descubrir que sus mundos se tocan. La universidad quería fortalecer el sentido de pertenencia entre sus institutos.
¿Y qué pasó con la gente que vino? ¿Se fueron con respuestas o con más preguntas?
Probablemente ambas. Siri fue honesto: la IA va a cambiar el mercado laboral, pero no necesariamente para mal. Schteingart fue más optimista: Argentina tiene datos y potencial, solo necesita verlos estratégicamente.
¿Cuál fue el momento más interesante del día?
Las batallas de prompts. Ver a la gente experimentando en vivo con inteligencia artificial, sin intermediarios, sin teoría pura. Eso es diferente a leer un artículo sobre IA.
¿Qué le faltó al evento?
Es difícil decirlo. Cuatrocientas personas en un espacio, tres horas, múltiples temas. Probablemente algunos se fueron queriendo profundizar más en algo específico. Pero eso es lo que hace que vuelvan.
¿Esto es el futuro de la educación?
Es un futuro posible. Mezclar expertos con estudiantes, teoría con práctica, charlas con experiencias inmersivas. No reemplaza la educación formal, pero la complementa de una manera que las aulas tradicionales no pueden.