Cuando la tierra tembló en Colombia el 10 de agosto, no solo cayeron muros: también se abrieron grietas que el crimen organizado supo explotar con rapidez. En Pereira, mientras miles de damnificados intentaban recomponerse, prestamistas ilegales, estafadores digitales y ladrones de bancos convergieron sobre la emergencia como si la catástrofe fuera un mercado. La Policía Metropolitana, al detectar este patrón, nos recuerda que toda crisis humana tiene dos frentes: el del desastre y el de quienes se alimentan de él.
Delincuentes y 'gota a gota' aprovechan terremoto en Colombia para estafar damnificados
Miles de personas damnificadas por el terremoto están siendo víctimas de extorsión, estafas y presión de delincuentes que aprovechan su vulnerabilidad económica.