En Caracas, la presidenta encargada Delcy Rodríguez abrió las puertas del gobierno venezolano a una delegación de Human Rights Watch, en un encuentro que coloca frente a frente a una de las organizaciones de derechos humanos más influyentes del mundo y a un Estado que ha cargado durante años con el peso del escrutinio internacional. La reunión, celebrada con la presencia del canciller y altos funcionarios, sugiere que Venezuela busca reposicionarse en el diálogo global sobre gobernanza y derechos fundamentales. En la historia larga de las naciones, estos momentos de apertura —sean genuinos o e