Dos creadores de Moguer han consolidado cuatro grandes producciones en la Gran Vía madrileña y ahora buscan expandirse a Broadway con una plataforma de desarrollo conjunto Europa-EE.UU. La estrategia aprovecha menores costos europeos y talento local para crear obras de calidad internacional que aborden temas universales capaces de conectar con audiencias globales.
Del Liceo de Moguer a Broadway: el musical español que conquista Nueva York
La música entra exclusivamente para contar lo que el libro no cuenta
¿Cómo es posible que dos creadores de un pueblo pequeño de Huelva terminen compitiendo en Broadway?
No es competencia, es colaboración. Moguer nos dio raíces, pero siempre pensamos en historias universales. Eso fue clave.
¿Qué cambió cuando Noah Gordon escuchó la música de El médico?
Todo. Él vio que habíamos entendido su novela en un nivel emocional profundo. La música le permitió reconocer sus propias escenas. Eso abrió puertas que parecían cerradas.
¿Por qué trasladar Carmen a Nueva York y no mantenerla en Sevilla?
Porque Carmen es un personaje eterno. En Nueva York, su lucha por la libertad adquiere nuevas dimensiones. La inmigración, la deuda, el control. Es la misma rebeldía, pero en un contexto que el público actual entiende.
¿Tienen miedo de que Broadway los cambie?
No. Tenemos claro que la obra es lo importante, no nuestro ego. Cuando trabajas con directores y actores de otros países, aprendes. La obra se convierte en algo más grande que tú.
¿Qué significa que los costos europeos sean menores?
Significa que podemos crear con libertad. En Estados Unidos, la presión comercial es brutal. Aquí podemos experimentar, fallar, mejorar. Luego, si funciona, se exporta.
¿Moguer sigue siendo importante para ustedes?
Es todo. Allí empezó todo. Volvemos siempre. La ciudad es literaria, artística. Nos inspira. Sin esas raíces, no seríamos quiénes somos.
The Pulse
- Iván Macías y Félix Amador, ambos de Moguer, Huelva, han creado cuatro grandes producciones en la Gran Vía madrileña
- El médico ha tenido cerca de mil representaciones con recorrido internacional
- Carmen, a New York Story se estrenará en octubre en Brno, República Checa, antes de desarrollarse en Nueva York
- Impulse Scena es la plataforma internacional que une Europa y Estados Unidos para desarrollar nuevos musicales
Dos creadores de Moguer han consolidado cuatro grandes producciones en la Gran Vía madrileña y ahora buscan expandirse a Broadway con una plataforma de desarrollo conjunto Europa-EE.UU. La estrategia aprovecha menores costos europeos y talento local para crear obras de calidad internacional que aborden temas universales capaces de conectar con audiencias globales.
El compositor Iván Macías y el escritor Félix Amador lanzan Impulse Scena, plataforma para exportar musicales españoles a mercados internacionales, con 'Carmen, a New York Story' como primer proyecto.
En las playas de Moguer, en Huelva, dos hombres se hacen una pregunta simple que cambiará el rumbo de sus carreras: ¿por qué no? Iván Macías, compositor y pianista, apura un agua con gas mientras Félix Amador, escritor y dramaturgo, reflexiona con una bebida en la mano. El lugar no es casual. Ambos nacieron en esta pequeña ciudad onubense, donde iniciaron hace más de una década una colaboración creativa que comenzó en el Liceo Municipal de la Música local. Lo que empezó como una aventura compartida se ha convertido en una de las asociaciones artísticas más influyentes del teatro musical español.
Desde su primer trabajo conjunto, Germinal, estrenado en Huelva en 2015, Macías y Amador han acumulado cuatro grandes producciones en la Gran Vía madrileña: El médico, La historia interminable, El tiempo entre costuras y Los pilares de la tierra. Ahora, con esa trayectoria consolidada, han decidido dar un salto internacional. Impulse Scena es el nombre de su nueva plataforma, concebida para desarrollar musicales entre Europa y Estados Unidos. Del lado estadounidense, Brendan Walsh, productor y profesional del teatro neoyorquino, actúa como socio estratégico para impulsar esta cartera de nuevos títulos hacia los mercados más exigentes del mundo.
Macías explica que esta ventana abierta hacia Nueva York representa mucho más que un simple desembarco en Broadway. Se trata de demostrar que desde Europa es posible crear espectáculos con la capacidad de competir en los grandes mercados internacionales. La pregunta que se plantea es directa: ¿por qué no pueden crearse desde España obras de la misma calidad que en Estados Unidos, para luego estrenarse también en Nueva York o Londres? La respuesta económica es clara. Los costos de producción en Europa son significativamente menores, lo que permite desarrollar la estructura creativa y artística con una eficiencia que el mercado estadounidense, aunque robusto y profesional, no siempre puede ofrecer. Macías reconoce que allí existe una industria brutal, donde todos los espectáculos se ven llenos y los objetivos están claros. Pero añade una reflexión importante: estar en Broadway sería un sueño, pero un sueño contenido, no algo en lo que vaya la vida.
Amador comparte esta visión global. Desde sus primeros trabajos, ambos pensaron en historias capaces de conectar con espectadores de cualquier parte del mundo. No querían crear musicales que solo funcionaran en Madrid o Sevilla. Se preguntaban qué sentiría un japonés viendo esa historia. Las adaptaciones en las que han trabajado hablan de sentimientos y pensamientos universales, y los países asiáticos emergentes son otro de sus objetivos para el estreno de sus trabajos.
Un momento decisivo llegó cuando intentaban conseguir los derechos de El médico, la novela de Noah Gordon. La familia del escritor rechazó inicialmente la propuesta, considerándola la obra más importante de su catálogo. Todo cambió cuando Amador y Macías lograron que escucharan el prólogo musical que habían compuesto. Esa grabación abrió las puertas de la casa del autor en Boston. Allí, sentado al piano, Macías interpretó varios fragmentos de la futura partitura mientras Gordon identificaba escenas de su novela únicamente a través de la música. El escritor estadounidense exclamó: estoy escuchando mi libro. Macías reconoce que probablemente no estarían hablando del proyecto hoy si Gordon no les hubiera abierto esas puertas en 2016, cuando solo eran dos locos de Moguer.
El éxito de El médico, con cerca de mil representaciones y recorrido internacional, demuestra que la creación original española puede abrirse paso más allá de sus fronteras. Lo que escriben es muy exportable, asegura Amador. Cuando han venido críticos y directores de otros países, han salido encantados. El musical, como forma, permite que los diálogos se canten, que las canciones expresen la historia y que todo vaya en la misma dirección, conectando con el público.
El primer gran proyecto de Impulse Scena es Carmen, a New York Story, una reinterpretación contemporánea del personaje creado por Prosper Mérimée y popularizado por Georges Bizet. La pregunta que los llevó a esta adaptación fue sencilla: ¿qué sería hoy Carmen? Cuando se sentaron a trabajar, se preguntaron qué pasaría con ella en la actualidad, cómo sería esa mujer cien años después. La respuesta los llevó a trasladar la acción a Nueva York, la capital del mundo, un escenario donde confluyen la inmigración, la diversidad cultural y los nuevos conflictos sociales. En esta versión, Carmen es una mujer hispana atrapada en una realidad muy diferente a la de la Sevilla del siglo diecinueve. Trabaja bajo el control de una organización criminal junto a otras inmigrantes obligadas a saldar una deuda. Sigue siendo una mujer rebelde y libre, pero ahora lucha también por su libertad real.
La partitura mantiene raíces españolas, aunque transformadas por un lenguaje contemporáneo y estadounidense. Toda la música tiene un primer impulso de música tradicional española, pero después viaja y se transforma, explica Macías. El resultado es una obra concebida desde el mestizaje cultural que caracteriza a Nueva York. El musical se estrenará en octubre en Brno, República Checa, antes de iniciar una nueva fase de desarrollo en Nueva York con talleres y sesiones de trabajo junto a productores y equipos creativos estadounidenses. Mientras tanto, Macías también trabaja en otro de los mayores desafíos de su carrera: Patria, la adaptación escénica de la novela de Fernando Aramburu. En este caso, la música desempeña un papel distinto. Entra exclusivamente para contar lo que el libro no cuenta con palabras, para trasladar al espectador las emociones de los personajes y ayudarle a comprender sus decisiones.
Pese a los éxitos cosechados, ninguno de los dos da por alcanzada la meta. No se ha llegado a ningún sitio todavía, resume Macías, que descansa estos días en su casa de playa en Moguer. El trabajo es formación, persistencia, formación, persistencia, y así hasta el infinito. Amador coincide desde Moguer, donde sigue residiendo la mayor parte del año, reivindicando el valor de las raíces como motor creativo. El proceso creativo que hay detrás no siempre es fácil. Son horas y horas, discusiones y discusiones, con visiones totalmente contrapuestas muchas veces. Es lo que hace que el producto final sea más atractivo, más interesante. Lo único que interesa es que la obra sea la mejor posible, incluso cuando deja de pertenecer a sus autores para convertirse en un proyecto compartido por directores, intérpretes y equipos artísticos.
Notable Quotes
Estoy escuchando mi libro— Noah Gordon, tras escuchar fragmentos de la partitura de El médico
Lo que estamos escribiendo es muy exportable. Cuando han venido críticos y directores de otros países han salido encantados con las obras— Félix Amador, escritor y dramaturgo