En los primeros once meses del año fiscal 2026, Estados Unidos acumuló un déficit de casi dos billones de dólares, una cifra que sitúa al país ante una encrucijada histórica: el costo de sostener la deuda ya supera al gasto en defensa, y la proporción deuda-PIB se acerca a niveles que solo se vieron tras la Segunda Guerra Mundial. Como tantas veces en la historia de las grandes potencias, la tensión entre el bienestar prometido a los ciudadanos y la disciplina fiscal que exige el futuro se vuelve cada vez más difícil de ignorar.