En Ceuta, ciudad fronteriza entre Europa y África, decenas de migrantes —muchos de ellos menores— despiertan cada mañana con el cuerpo marcado por golpes que dicen haber recibido de patrullas militares durante la noche. Amnistía Internacional ha comenzado a documentar estos testimonios, que describen no incidentes aislados sino una pauta sistemática de violencia acompañada de amenazas explícitas: marcharse o seguir sufriendo. Es una de esas historias que recuerda que las fronteras no son solo líneas en un mapa, sino lugares donde la vulnerabilidad humana se mide en huesos rotos y silencios for
Decenas de migrantes denuncian palizas sistemáticas de militares en Ceuta
El informe de AI expone un goteo de casos en Ceuta, donde hombres y niños asegu…
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Decenas de migrantes denuncian agresiones de militares: “Nos dicen que si no nos vamos, seguirán las palizas”.
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El informe de AI expone un goteo de casos en Ceuta, donde hombres y niños aseguran haber sido atacados por uniformados
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O Pulso
- Cada amanecer en Ceuta revela nuevas heridas: fracturas, laceraciones profundas, brazos dislocados y rostros amoratados en jóvenes migrantes que señalan a uniformados militares como responsables.
- Los ataques ocurren mientras las víctimas duermen, y van acompañados de la confiscación de dinero y la destrucción de sus pertenencias, convirtiendo la noche en un espacio de terror sistemático.
- Las amenazas son explícitas y repetidas: los militares advierten que las palizas continuarán si los migrantes no abandonan la ciudad, creando una presión de expulsión informal y violenta.
- El miedo se ha extendido a las horas diurnas: menores de edad huyen ahora de cualquier patrulla militar incluso a plena luz del día, buscando refugio cerca de periodistas y trabajadores de organizaciones humanitarias.
- Amnistía Internacional y medios locales acumulan testimonios que apuntan a una coordinación en las agresiones, lo que eleva la presión sobre las autoridades españolas para responder públicamente.
En Ceuta, ciudad fronteriza entre Europa y África, decenas de migrantes —muchos de ellos menores— despiertan cada mañana con el cuerpo marcado por golpes que dicen haber recibido de patrullas militares durante la noche. Amnistía Internacional ha comenzado a documentar estos testimonios, que describen no incidentes aislados sino una pauta sistemática de violencia acompañada de amenazas explícitas: marcharse o seguir sufriendo. Es una de esas historias que recuerda que las fronteras no son solo líneas en un mapa, sino lugares donde la vulnerabilidad humana se mide en huesos rotos y silencios forzados.
Cada mañana, las calles de Ceuta muestran el mismo paisaje silencioso y doloroso: jóvenes migrantes que caminan con brechas en la cabeza, tobillos hinchados, brazos dislocados y costados amoratados. La explicación que dan es siempre la misma: fueron atacados de noche por patrullas militares mientras dormían.
Los testimonios recogidos por Amnistía Internacional describen un patrón que va más allá de los incidentes aislados. Los migrantes relatan que los uniformados no solo los golpean, sino que les confiscan el dinero y destruyen sus pertenencias, cerrando el episodio con una advertencia directa: si no se marchan de Ceuta, las palizas continuarán.
Entre las víctimas hay menores de edad. El miedo que antes se concentraba en las horas nocturnas ha comenzado a colonizar también el día: muchos jóvenes huyen ahora al ver cualquier patrulla militar, y buscan mantenerse cerca de periodistas o trabajadores de ONG como única forma de protección.
La historia sigue desarrollándose. Amnistía Internacional continúa documentando casos en una ciudad que, por su posición geográfica, concentra algunas de las tensiones más agudas de la política migratoria europea. Las autoridades españolas no han respondido públicamente a las denuncias, y la presión sobre ellas crece a medida que más testimonios salen a la luz.
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Cada mañana, nuevos jóvenes aparecen con golpes caminando por las calles de Ceuta: una brecha en la cabeza, un tobillo hinchado, un brazo dislocado, el costado amoratado, una raja de lado a lado de la cara. Y siempre es la misma explicació…
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