Decano del Colegio Médico pide prórroga de decreto sobre medicamentos genéricos

Más de 50 fallecidos por dengue registrados hasta la fecha del reporte, con aumento significativo de contagios en el país.
La mayoría no tiene para comprar medicamentos. Los genéricos son buenos.
Urquizo explica por qué el vencimiento del decreto sobre medicamentos genéricos es un descuido grave del Ministerio de Salud.
Mark

¿Por qué es tan importante que el decreto sobre genéricos se haya prorrogado? ¿No hay otras opciones para acceder a medicamentos?

Mimi

El decreto era la garantía legal de que las farmacias debían vender genéricos. Sin él, los farmacéuticos pueden simplemente dejar de ofrecerlos y vender solo marcas caras. Para la mayoría de peruanos, eso significa no poder comprar medicinas.

Mark

Pero el ministro de Salud tiene presupuesto. ¿No podría subsidiar medicamentos en lugar de depender de genéricos baratos?

Mimi

Ese es el punto que Urquizo estaba haciendo: el dinero existe, pero la gestión falla. Aumentaron el presupuesto para dengue de 40 a 100 millones, pero los muertos siguen subiendo. El dinero sin organización no salva vidas.

Mark

¿Cómo es posible que el ministro no supiera que había 20 regiones en emergencia cuando solo anunció cuatro?

Mimi

Significa que la información no fluye desde el terreno hacia el ministerio. Los médicos en los hospitales veían los casos, alertaban, pero esa información no llegaba procesada a quien toma decisiones. Es un colapso de comunicación.

Mark

¿El Colegio Médico tiene poder para obligar al ministerio a actuar?

Mimi

No tiene poder legal, solo autoridad moral. Por eso Urquizo fue a la radio: para presionar públicamente. Cuando los médicos hablan, la gente escucha. Es la única palanca que tienen.

Mark

¿Qué pasa ahora con los pacientes que necesitan medicamentos genéricos?

Mimi

Quedan en una zona gris. Sin decreto, no hay garantía. Algunos farmacéuticos seguirán vendiéndolos, otros no. Es un riesgo que corre la población más pobre.

  • Un decreto que protegía el acceso a medicamentos genéricos expiró en febrero sin que nadie en el Ministerio de Salud lo renovara, dejando desprotegidos a millones de peruanos de bajos recursos.
  • El decano Raúl Urquizo exigió públicamente la promulgación inmediata de un nuevo decreto supremo, advirtiendo que sin genéricos la población más pobre simplemente no puede costearse tratamientos.
  • En paralelo, el dengue avanzaba sin control: el Colegio Médico alertó desde enero sobre el desborde de casos, pero sus advertencias no fueron procesadas a tiempo por la administración sanitaria.
  • El ministro de Salud anunció emergencia para cuatro regiones cuando ya eran veinte las afectadas, exponiendo una brecha crítica entre la información oficial y la realidad epidemiológica del país.
  • Con más de cincuenta fallecidos y un presupuesto triplicado que no se traduce en resultados, el patrón que emerge es el de un ministerio que reacciona tarde y gobierna con datos incompletos.

En el Perú de marzo de 2024, el decano del Colegio Médico alzó la voz para señalar algo que las instituciones suelen olvidar: que los descuidos administrativos no son abstracciones burocráticas, sino heridas concretas en los más vulnerables. El vencimiento silencioso de un decreto que garantizaba medicamentos genéricos, sumado a una gestión del dengue desbordada por su propia desinformación, reveló un ministerio que llegaba tarde a sus propias emergencias. Más de cincuenta muertos y millones sin acceso a fármacos asequibles son el costo humano de esa distancia entre la realidad del terreno y la percepción de quienes administran la salud pública.

Raúl Urquizo, decano del Colegio Médico del Perú, lanzó una crítica directa al Ministerio de Salud: permitir que venciera en febrero el decreto que garantizaba la venta de medicamentos genéricos fue, en sus palabras, un descuido administrativo que golpea de lleno a la población más vulnerable. Ese instrumento legal aseguraba el acceso a fármacos más económicos en las farmacias peruanas, y su expiración sin prórroga dejó sin protección a millones de personas que no pueden costear medicamentos de marca. Urquizo fue enfático: los genéricos son medicinas de calidad, y el ministerio debe emitir de inmediato un nuevo decreto supremo.

Pero la crítica no se detuvo ahí. Urquizo también cuestionó la gestión de la crisis del dengue, reconociendo que el presupuesto había crecido de 40 a más de 100 millones de soles, pero señalando que el dinero sin planificación no resuelve emergencias sanitarias. El Colegio Médico había comenzado a alertar sobre el aumento inusual de casos desde la segunda semana de enero, semana tras semana, sin que el ministerio respondiera con la urgencia necesaria.

Lo más revelador fue la brecha informativa: cuando el ministro anunció que declararía emergencia en cuatro regiones, ya eran veinte las afectadas. Esa distancia entre la percepción oficial y la realidad del terreno, donde más de cincuenta personas habían muerto, evidenciaba un fallo profundo en los sistemas de coordinación e información del ministerio. Para Urquizo, tanto el caso de los genéricos como el del dengue apuntaban a la misma raíz: una administración sanitaria que no estaba respondiendo a la altura de los desafíos que el país enfrentaba.

Raúl Urquizo, decano del Colegio Médico del Perú, se presentó ante los micrófonos de RPP con una crítica directa al Ministerio de Salud: permitir que venciera en febrero un decreto fundamental para garantizar el acceso a medicamentos genéricos fue, en sus palabras, un descuido administrativo que afecta directamente a la población más vulnerable del país.

El decreto en cuestión había sido el instrumento legal que aseguraba la venta de medicamentos genéricos en las farmacias peruanas. Su expiración sin prórroga o conversión a norma permanente dejó sin protección a millones de personas que dependen de estos fármacos más económicos para tratar sus enfermedades. Urquizo fue claro en su diagnóstico: la mayoría de los peruanos no tiene recursos para comprar medicamentos de marca, y los genéricos son medicinas de calidad que cumplen su función terapéutica. El descuido, insistió, fue del Ministerio de Salud.

Ante esta situación, Urquizo dirigió un llamado urgente al ministerio, encabezado por César Vásquez, para que promulgara inmediatamente un nuevo decreto supremo que extendiera la venta de genéricos. Su argumento era pragmático: permitir que la población accediera a estos medicamentos facilitaría que las personas se atendieran mejor y recuperaran su salud con mayor rapidez. No era una petición ideológica, sino una solicitud basada en la realidad sanitaria del país.

Pero la crítica de Urquizo no se limitó a los medicamentos genéricos. También abordó la crisis del dengue que azotaba al país en ese momento, y aquí su tono se volvió más severo. Reconoció que el Ejecutivo había aumentado significativamente el presupuesto destinado a combatir la enfermedad, pasando de 40 millones de soles el año anterior a más de 100 millones en el año en curso. Sin embargo, señaló algo que muchos funcionarios públicos olvidan: el dinero por sí solo no resuelve los problemas de salud pública. Lo que falta es gestión ordenada, planificación cuidadosa y prevención estructurada.

La cifra que Urquizo mencionó fue contundente: más de 50 fallecidos por dengue hasta la fecha de su intervención. Esa mortalidad, argumentó, era evidencia de que las medidas implementadas no estaban funcionando. El Colegio Médico había comenzado a advertir sobre el problema desde la segunda semana de enero, cuando notaron que el número de casos superaba las proyecciones normales. Semana tras semana, los contagios aumentaban de manera significativa, y el colegio alertó repetidamente al Ministerio de Salud para que declarara el estado de emergencia.

Aquí surgió un problema más profundo: el ministro de Salud no manejaba información precisa sobre la magnitud real de la crisis. Cuando anunció que declararía en emergencia a cuatro regiones, la realidad era que ya eran veinte las regiones afectadas. Esa brecha entre lo que el ministro creía que estaba sucediendo y lo que realmente ocurría en el terreno revelaba un fallo fundamental en los sistemas de información y coordinación del ministerio. Las advertencias del Colegio Médico, que provenían de profesionales en contacto directo con los pacientes, no habían sido procesadas adecuadamente por la administración sanitaria.

Lo que emergía de estas críticas era un patrón: un ministerio que permitía que normativas importantes expiraran sin renovarlas, que no contaba con información actualizada sobre crisis sanitarias en desarrollo, y que respondía con retrasos a las alertas de los profesionales médicos. Para Urquizo, ambos problemas —el de los medicamentos genéricos y el de la gestión del dengue— apuntaban a la misma raíz: una administración sanitaria que no estaba a la altura de los desafíos que enfrentaba el país.

El Decreto Supremo que venció en febrero, el Ministerio de Salud debió prorrogar o hacer permanente. La gran mayoría de la población no tiene para comprar medicamentos.
— Raúl Urquizo, decano del Colegio Médico del Perú
No solo se trata de dinero, sino de planificar ordenadamente la prevención. Las medidas tomadas no están funcionando porque el número de fallecidos a la fecha es de más de 50.
— Raúl Urquizo
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