En Buenos Aires, dos naciones que comparten una frontera compleja y una historia de tensiones soberanas encontraron un momento de reconocimiento mutuo: el jefe de la DEA llamó al secretario de Seguridad de México 'un buen amigo de Estados Unidos', mientras México presentaba su estrategia de combate al crimen organizado ante la comunidad internacional. Este gesto, repetido por segunda vez en agosto, no es solo protocolo diplomático; es la señal de que la cooperación en inteligencia y seguridad entre ambos países atraviesa un momento de relativa confianza, construida sobre el delicado equilibrio