En el barrio bogotano de Fontibón, las autoridades colombianas detuvieron a Luis Saúl Pérez Nieto, cabecilla del Tren de Aragua en Perú y hombre de confianza del fundador del grupo, poniendo fin a una trayectoria criminal que atravesaba fronteras y sembraba violencia en varios países sudamericanos. La captura no es un acto solitario, sino el fruto visible de una alianza que se teje con paciencia entre Colombia y Estados Unidos, recordándonos que el crimen transnacional solo puede enfrentarse con voluntad igualmente transnacional. En un hemisferio donde las organizaciones criminales desafían la