De sellos a criptos: la educación financiera a prueba en tres décadas de estafas

400.000 personas afectadas por estafas de Afinsa y Fórum Filatélico; miles más damnificadas por preferentes, hipotecas multidivisa y créditos rápidos que generaron espirales de endeudamiento.
Saben más, pero toman peores decisiones
Los españoles puntúan mejor en conocimiento financiero que hace una década, pero siguen cometiendo los mismos errores.
Mark

¿Por qué sigue pasando esto? Llevan años hablando de educación financiera.

Mimi

Porque la educación es lenta y los productos financieros son rápidos. Además, la gente sigue confiando en personas, no en información. Laura confió en su pariente. Miguel en el director del banco. Jordi en un amigo.

Luke

Pero espera. ¿Qué dice exactamente la encuesta de 2021 sobre comportamientos financieros? Porque si los españoles puntúan bajo en comportamientos pero cercano a la media de la OCDE en conocimiento, eso sugiere que el problema no es solo falta de información.

Mimi

Exacto. Saben más, pero toman peores decisiones. Es la brecha entre saber y hacer.

Mark

¿Y qué está pasando ahora con las redes sociales que es diferente?

Luke

Bueno, antes había un intermediario humano: el gestor, el director del banco. Ahora es un algoritmo. ¿Quién es responsable si un algoritmo te recomienda una memecoin?

Mimi

Nadie. Eso es lo que el Banco de España está diciendo. No está regulado. No hay a quién reclamar.

Mark

Entonces, ¿los planes de educación financiera no funcionan?

Mimi

Funcionan parcialmente. Hay más conciencia. Pero la desinformación crece más rápido que la educación.

Luke

Y hay que ser honesto: el 97% de las memecoins no valen nada. Eso no es un problema de educación. Es un problema de que la gente está apostando en algo que es esencialmente un juego de azar.

Mark

¿Entonces qué se supone que debe hacer alguien como Jordi?

Mimi

Reconocer que tuvo suerte. Que la mayoría no la tiene. Y que eso no es inversión, es especulación.

Luke

Y el supervisor debería regular esto antes de que haya 400.000 personas más perdiendo dinero.

  • Afinsa y Fórum Filatélico: 400.000 personas afectadas, 2.800 millones de euros de pérdidas (2006)
  • Preferentes: 30.000 millones de euros en venta minorista en su apogeo (2011)
  • Encuesta 2021: españoles cercanos a media OCDE en conocimiento, pero puntuación baja en comportamientos financieros
  • Memecoins: 97% terminan sin valer nada

Afinsa, preferentes y criptomonedas: tres décadas de estafas masivas que afectaron a cientos de miles de ciudadanos que no comprendían los productos que compraban. El Banco de España y la CNMV crearon planes de educación financiera tras la crisis de 2008, pero los españoles aún puntúan bajo en comportamientos financieros según encuestas de 2021.

Españoles caen repetidamente en estafas financieras por falta de educación: desde sellos falsos hasta preferentes, hipotecas multidivisa y ahora criptomonedas. Los supervisores reconocen que la desinformación sigue siendo el principal reto.

Tres décadas de decisiones financieras que terminaron mal. Laura Salgado confió en un pariente que trabajaba en una gestoría y le recomendó invertir 60.000 euros en Afinsa, una empresa que prometía altos rendimientos mediante la compra de sellos con garantía de recompra. Ella nunca vio los sellos. Tampoco entendía bien qué estaba comprando, pero el parentesco y la supuesta experiencia del familiar le parecieron suficientes. Un año después, cuando se acercaba la fecha para recuperar su dinero con intereses, en mayo de 2006, todo se derrumbó. Afinsa era una estafa piramidal: los sellos no valían lo que decían o directamente no existían. Junto con Fórum Filatélico, el fraude afectó a 400.000 personas y dejó un agujero de 2.800 millones de euros. Salgado recuperó apenas una décima parte de su inversión después de que la empresa presentase concurso de acreedores. Su pariente, quien también había invertido, perdió más de 100.000 euros.

En esos mismos años, España vivía otra fiebre: la burbuja inmobiliaria. Antonio López contrató una hipoteca multidivisa, un préstamo en yenes japoneses con interés variable vinculado a los tipos de interés de Japón, que eran más bajos que el euríbor. La cuota mensual parecía más manejable. Pero en 2008, cuando estalló la crisis financiera, el yen se disparó. La deuda contraída en yenes creció. Los años pasaban y López seguía pagando, pero casi todo iba a intereses, no a amortizar el capital. Nadie le había explicado que podía terminar debiendo cada día más. No existía entonces un código de buenas prácticas bancarias que le permitiera reclamar, aunque años después conseguiría recuperar parte de los intereses pagados.

La crisis de 2008 expuso una verdad incómoda: los españoles compraban productos financieros complejos sin entender los riesgos que asumían. El Banco de España reconoció que la educación financiera era un elemento al que prácticamente no se le prestaba atención. Ese mismo año, el supervisor y la Comisión Nacional del Mercado de Valores crearon el primer Plan de Educación Financiera nacional. Era tarde, pero era algo.

Las cajas de ahorros, golpeadas por su exposición extrema a promotoras inmobiliarias quebradas, necesitaban capital urgentemente. Recurrieron a la venta masiva de un producto complejo: las preferentes. Se trata de un instrumento híbrido entre acciones y bonos, que pagan interés pero exponen al inversor a pérdidas. Hoy solo operan con ellas inversores muy avanzados. En 2011, Miguel García recibió una llamada del director de su sucursal de Caixa Galicia en Ares, A Coruña. El director le pidió que pasase por la oficina para ofrecerle un nuevo producto que le daría mejor rentabilidad. García insistió en que solo le interesaba si tenía riesgo cero. El director le dijo que no se preocupase y le pidió que firmase un montón de papeles. García admite que no los leyó, que se fiaba del director. Menos de un año después, las cajas colapsaron. El sistema de venta minorista de preferentes, que en su momento álgido movía 30.000 millones de euros, cayó junto con ellas. García llamó a su banco como todos los demás, pero el director había sido trasladado de sucursal. Nunca volvió a verlo. Aceptó un acuerdo de la compañía para evitar los tribunales.

La indignación fue masiva. En una comisión de investigación en el Congreso, el exgobernador del Banco de España Jaime Caruana declaró que las preferentes eran valores admitidos por la normativa, pero reconoció que existía preocupación por la comercialización equivocada de esos productos sin que se supiese cuáles eran los riesgos. La mayoría de los afectados eran personas de edad avanzada sin los conocimientos necesarios para reconocer lo que asumían. Los jueces lo sentenciaron así.

Desde entonces, el Ministerio de Economía se sumó al Plan de Educación Financiera. En su última renovación, de 2022 a 2025, se presupuestaron 3,6 millones de euros. Las encuestas más recientes, de 2021, muestran una ligera mejoría respecto a cinco años antes, situando a los españoles cercanos a la media de la OCDE. Pero hay un problema: puntúan peor en comportamientos financieros. Saben más, pero actúan igual de mal.

Ahora son las criptomonedas. Jordi Guirao invirtió parte de sus ahorros en memecoins, criptomonedas inspiradas en chistes o tendencias virales de internet. Pueden tener la imagen de un perro asustado, una rana ingeniosa o de Donald Trump. Su valor puede desaparecer en minutos según el entusiasmo de la red. Guirao reconoce que al principio perdía dinero porque es muy volátil, como las apuestas. Tuvo suerte y le fue bien. Es excepcional: el 97% de las memecoins que salen al mercado terminan sin valer nada. La CNMV advierte que no todos los activos digitales están regulados, lo que significa que si algo sale mal, pierdes tu dinero sin posibilidad de reclamar. El Banco de España detecta un incremento alarmante de fraudes en redes sociales, donde los más jóvenes se empapan de dudoso asesoramiento financiero. Los riesgos no han cambiado en treinta años. Solo los mecanismos de difusión: ahora son las redes sociales y la inteligencia artificial las que recomiendan dónde invertir. Contrarrestar esa desinformación es, admite el supervisor, el principal reto pendiente.

Pasaban los años y no amortizaba la hipoteca, todo lo que pagaba era por intereses. No nos informaron de que puedes acabar debiendo cada día más.
— Antonio López, afectado por hipoteca multidivisa
Insistí en que solo me interesaba si tenía riesgo cero. Me dice que no me preocupe y me pide firmar un montón de papeles. Le dije que no lo iba a leer, que me fiaba de él.
— Miguel García, afectado por preferentes
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