En el espacio donde la infancia se encuentra con la imaginación, una nueva fuerza ha irrumpido silenciosamente: la inteligencia artificial generativa, capaz de producir en minutos lo que autores e ilustradores construyeron durante años. Libros infantiles personalizados, creados por algoritmos a partir de un simple nombre y unos intereses, han escalado hasta los primeros puestos de los rankings digitales, desplazando títulos clásicos y poniendo en cuestión el valor del proceso editorial humano. Este fenómeno, acelerado desde mediados de la década de 2020, no es solo una curiosidad tecnológica: