En el desierto de Mojave, donde la oscuridad del cielo es casi absoluta, un empresario argentino encontró la forma de convertir una inquietud nacida en el encierro pandémico en un proyecto que conecta a observadores del universo desde cualquier rincón del mundo. Nicolás Paladini, quien heredó y luego abandonó una empresa familiar de fiambres, construyó Death Valley Observatories junto al astrofotógrafo Juan Filas, ofreciendo a entusiastas globales acceso remoto a telescopios bajo cielos privilegiados. El reconocimiento de la NASA —al elegir su fotografía de la Nebulosa del Águila como imagen a