De la Rocha y Hereu impulsaron acercamiento entre Indra y Santa Bárbara tras salida de Escribano

Una solución de compromiso que integra capacidades sin alterar el esquema estratégico
Cómo el Gobierno busca resolver el conflicto entre Indra y Santa Bárbara en los programas de artillería.

Moncloa e Industria mediaron para que Indra y Santa Bárbara exploren una empresa conjunta que integre capacidades técnicas sin alterar el esquema de defensa. La salida de Ángel Escribano de Indra y llegada de nuevos directivos catalanes facilitó el acercamiento y alineación con la estrategia colaborativa del Gobierno.

  • Contratos de artillería por 7.240 millones de euros adjudicados a Indra y Escribano Mechanical & Engineering
  • Salida de Ángel Escribano de Indra y llegada de Ángel Simón y Josep Maria Recasens
  • Empresa conjunta propuesta: Indra Land Vehicles 51%, Santa Bárbara 49%
  • Mediación de Manuel de la Rocha (Oficina Económica de Presidencia) y Jordi Hereu (Ministerio de Industria)

El Gobierno impulsa una solución extrajudicial entre Indra y la filial española de General Dynamics para incorporar Santa Bárbara a contratos de defensa por 7.240 millones, evitando escalada judicial tras cambios en la dirección de Indra.

En los últimos meses, el Gobierno ha estado trabajando entre bastidores para resolver una de las batallas judiciales más complejas del sector de defensa español. El conflicto gira en torno a contratos de artillería por valor de 7.240 millones de euros que fueron adjudicados directamente a Indra y a Escribano Mechanical & Engineering, dejando fuera a GDELS Santa Bárbara, la filial española de General Dynamics. Ahora, tras cambios significativos en la cúpula de Indra, esa tensión parece estar cediendo.

La Oficina Económica de Presidencia, dirigida por Manuel de la Rocha, y el Ministerio de Industria, bajo la dirección de Jordi Hereu, comenzaron a explorar hace meses una salida negociada que evitara una escalada judicial internacional. La preocupación en Moncloa no era solo el litigio en sí, sino el daño que una batalla prolongada podría causar a la arquitectura industrial y financiera de uno de los mayores programas de modernización del Ejército en años recientes. Indra, participada mayoritariamente por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, se había convertido en el eje de la consolidación del sector de defensa español, y una confrontación continua amenazaba con desestabilizar esa estrategia.

El cambio de dirección en Indra aceleró las cosas. La salida de Ángel Escribano de la presidencia ejecutiva, exigida por la SEPI como parte de las conversaciones para integrar a EM&E, abrió espacio para una nueva etapa. Su sustitución por Ángel Simón como presidente no ejecutivo y Josep Maria Recasens como consejero delegado marcó un giro notable. Ambos tienen raíces catalanas y conexiones con círculos económicos e institucionales de Cataluña, un cambio que refleja la influencia creciente del ministro Hereu y una apuesta por convertir a Cataluña en el centro del sector de defensa español. Durante la presidencia de Escribano, la relación entre Indra y Santa Bárbara había alcanzado niveles de máxima tensión. Los intentos de Indra por adquirir la fábrica de Santa Bárbara en Trubia, las críticas a la gestión de General Dynamics en España y finalmente la adjudicación de los contratos de artillería habían generado recursos ante el Tribunal Supremo, el Ministerio de Defensa y la Audiencia Nacional.

Ahora, ambas empresas están explorando una solución de compromiso: una empresa conjunta que permitiría a Santa Bárbara entrar en los contratos que originaron el conflicto. Según fuentes del sector, la estructura contemplada daría a Indra Land Vehicles el 51% del capital de la nueva sociedad, mientras que Santa Bárbara asumiría el 49% restante. Esta fórmula permitiría mantener el liderazgo industrial de Indra mientras incorpora las capacidades técnicas y la experiencia de Santa Bárbara en fabricación y mantenimiento de sistemas terrestres, un activo especialmente valioso en el contexto actual de rearme europeo.

La negociación no es sencilla. Indra ya ha alcanzado acuerdos con socios internacionales para ambos programas: la plataforma K9 de la surcoreana Hanwha para artillería de cadenas, y alianzas con Rheinmetall y MAN para el programa de ruedas. Una opción que se maneja es que Santa Bárbara asuma tareas de industrialización y fabricación en territorio nacional sin alterar esos acuerdos tecnológicos. La filial estadounidense ha señalado que está dispuesta a no cruzar las líneas rojas que el Gobierno e Indra quieren preservar: la autoridad de diseño nacional y la propiedad industrial de los sistemas finales.

Detrás de este deshielo también está una investigación interna que Indra puso en marcha tras una denuncia de Santa Bárbara sobre revelación de secretos. El procedimiento ha añadido presión reputacional y jurídica a la compañía participada por la SEPI. En el sector se interpreta esa revisión interna, que ha llevado a la suspensión de empleo de su jefe jurídico, como parte de la misma lógica: rebajar la tensión acumulada y reconstruir puentes con Santa Bárbara. El Gobierno también ha estado atento a los movimientos de lobby. Manuel de la Rocha admitió en su comparecencia en el Congreso que había mantenido reuniones con altos representantes de General Dynamics en las que estuvo presente Iván Redondo, el exjefe de Gabinete de Pedro Sánchez, aunque negó que le constara influencia alguna del ex spin doctor en la actuación del Gobierno respecto a Indra.

Lo que está en juego es más que un simple acuerdo comercial. Se trata de cómo España estructura su industria de defensa en un momento en que el rearme europeo está acelerándose y la capacidad de producción rápida se ha convertido en un factor competitivo crucial. La solución que está tomando forma permitiría a Santa Bárbara participar en la fabricación e industrialización nacional de sistemas de artillería mientras Indra mantiene su posición de liderazgo estratégico. Pero el acuerdo aún está en negociación, y quedan pendientes otras cuestiones, como la situación de los Escribano en el nuevo tablero industrial que se está rediseñando.

Manuel de la Rocha admitió en su comparecencia en el Congreso que había mantenido reuniones con altos representantes de General Dynamics en las que estuvo presente Iván Redondo, aunque negó que le constara influencia alguna del ex spin doctor del presidente en la actuación del Gobierno respecto a Indra.
— Manuel de la Rocha, director de la Oficina Económica de Presidencia
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¿Por qué el Gobierno decidió intervenir en este conflicto entre Indra y Santa Bárbara?

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La preocupación no era solo el litigio en sí. Una batalla judicial prolongada podría haber dañado la arquitectura industrial de uno de los mayores programas de defensa españoles. Indra se había convertido en el eje de la consolidación del sector, y una confrontación continua amenazaba con desestabilizar esa estrategia.

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¿Qué cambió cuando Ángel Escribano salió de Indra?

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Su salida abrió espacio para una nueva dirección más alineada con la estrategia colaborativa que el Gobierno venía defendiendo. Los nuevos líderes, Simón y Recasens, tienen conexiones catalanas y una visión diferente de cómo trabajar con otros actores del sector.

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¿Cómo exactamente entraría Santa Bárbara en los contratos de artillería?

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Mediante una empresa conjunta donde Indra tendría el 51% y Santa Bárbara el 49%. Esto permitiría a Santa Bárbara participar en fabricación e industrialización nacional sin alterar los acuerdos tecnológicos que Indra ya tiene con socios internacionales.

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¿Qué significa que Santa Bárbara no cruce las líneas rojas?

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Significa que aceptaría no cuestionar la autoridad de diseño nacional de Indra ni la propiedad industrial de los sistemas finales. Básicamente, Santa Bárbara entraría como fabricante y socio industrial, no como diseñador o propietario intelectual.

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¿Hay algo más pendiente en esta historia?

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Sí. Los Escribano, que históricamente han estado vinculados al PSOE, también están maniobra en Cataluña para no quedar desplazados del nuevo tablero industrial. Y hay una investigación interna en Indra sobre revelación de secretos que añade presión adicional a todo esto.

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