Cada semana, ciudadanos anónimos le entregan a La Vanguardia algo que los medios rara vez reciben: la mirada sin filtro de quien vive el territorio. Esta semana, diez fotografías enviadas desde rincones de España y más allá componen un mosaico de belleza inesperada, denuncia silenciosa y preguntas sin respuesta sobre cómo habitamos el mundo. Desde una mariposa que elige una frente humana como posadero hasta un vertedero ilegal junto a un cartel que pide no tirar basura, las imágenes revelan la distancia que a veces existe entre lo que decimos y lo que hacemos.