Desde las cocinas del Hotel Hyatt de Mendoza hasta los algoritmos de una multinacional con presencia en 30 países, Ramiro Navarro recorrió un camino que pocos habrían trazado de antemano. Hace dos meses, AWG adquirió el estudio de inteligencia artificial que Navarro fundó hace apenas dos años, integrándolo como brazo audiovisual de una empresa tecnológica global. Su historia es la de alguien que aprendió a ver cualquier industria —la hotelería, el cine, la tecnología— como un sistema productivo, y que encontró en la IA la herramienta para llevar ese sistema a escala mundial.
De la hotelería a Netflix: cómo Ramiro Navarro construyó un imperio audiovisual con IA
En vez de tener una bandeja, ahora tengo una cámara
¿Cómo se pasa de trabajar en hoteles a vender un estudio de IA a una multinacional? Parece un salto enorme.
No es tan abrupto si lo ves como una evolución. La hotelería le enseñó a Navarro a pensar en sistemas complejos, en cómo coordinar muchas partes para un resultado. Eso es exactamente lo que hace en producción audiovisual.
Pero hay un tramo que no está claro. ¿Cuándo exactamente pasó de la gastronomía a estudiar cine? ¿Cuántos años estudió mientras trabajaba?
La fuente dice que empezó a estudiar producción de cine mientras estaba en Estados Unidos en la gastronomía, pero no especifica cuánto tiempo. Lo que sí sabemos es que alrededor de 2008 dejó todo para dedicarse completamente a producir.
Y "El camino del vino" fue su primer largometraje. ¿Eso fue inmediatamente después de 2008?
La fuente no lo dice. Sabemos que ganó en Mar del Plata y tuvo dos secuelas, pero no tenemos fechas. Es un hueco.
Lo importante es que ese primer film le enseñó cómo financiar con marcas, algo que después usaría en Netflix. "Papá al rescate" costó dos millones de dólares.
¿Y eso es mucho o poco para Netflix?
La fuente no lo contextualiza. Sabemos que fue un éxito popular, que sigue siendo el blockbuster chileno en salas, pero no sabemos cuántas vistas tuvo o cuál fue el retorno.
Lo que sí podemos decir es que Navarro logró combinar dos cosas que generalmente están separadas: éxito comercial masivo y prestigio artístico. Cannes, Jean Reno, Anthony Dod Mantle.
¿Y la venta a AWG? ¿Cuánto pagaron?
No está en la fuente. Sabemos que AWG tiene 300 empleados, presencia en 30 países, y que Navarro conocía a los fundadores desde hace veinte años. Pero el precio de la compra no se menciona.
Lo relevante es que transformó su estudio en lo que llama una "software factory". No es una productora que usa IA, es una fábrica de software que produce contenido.
¿Eso significa que ya no filma?
No, dice que sigue filmando. Pero la lógica cambió. Las unidades de horas de IA se convierten en películas, series y publicidades.
Der Puls
- Un productor mendocino que combinó éxito comercial en Netflix con prestigio en Cannes construyó silenciosamente un estudio de IA que ahora forma parte de una multinacional de 30 países.
- La adquisición por parte de AWG transforma a Frontier Studios de productora independiente en una software factory global, donde las horas de inteligencia artificial se convierten en películas, series y publicidades.
- La tensión entre arte y negocio define la carrera de Navarro: reconoce que 'Papá al rescate' no es una obra refinada, pero fue el blockbuster chileno más visto en cines, mientras 'Simón de la montaña' ganó en Cannes.
- La empresa ya opera en telecomunicaciones y billeteras virtuales, y ahora suma producción audiovisual como nuevo vector de expansión tecnológica.
- Navarro advierte que Argentina deja vacíos en géneros como la ciencia ficción, mientras el terror local despega, señalando oportunidades que su nuevo modelo tecnológico podría aprovechar.
Desde las cocinas del Hotel Hyatt de Mendoza hasta los algoritmos de una multinacional con presencia en 30 países, Ramiro Navarro recorrió un camino que pocos habrían trazado de antemano. Hace dos meses, AWG adquirió el estudio de inteligencia artificial que Navarro fundó hace apenas dos años, integrándolo como brazo audiovisual de una empresa tecnológica global. Su historia es la de alguien que aprendió a ver cualquier industria —la hotelería, el cine, la tecnología— como un sistema productivo, y que encontró en la IA la herramienta para llevar ese sistema a escala mundial.
Ramiro Navarro pasó su juventud en la industria hotelera, comenzando en el Hotel Hyatt de Mendoza cuando abrió en 1999 y luego trabajando en restaurantes y cadenas hoteleras en Estados Unidos. Mientras servía mesas, estudiaba producción de cine en paralelo. Esa doble vida terminaría en 2008, cuando abandonó sus planes de convertirse en gerente de alimentos y bebidas y se mudó a Buenos Aires para dedicarse por completo al audiovisual. La hotelería, diría después, le dejó algo invaluable: una visión integral del negocio. "En vez de tener una bandeja, ahora tengo una cámara."
Su primer largometraje, "El camino del vino", era un documental ficcionado en inglés que el Instituto de Cine argentino no podía financiar por no estar en español. La necesidad lo obligó a buscar marcas comerciales, y ese obstáculo se convirtió en aprendizaje: aprendió a involucrar sponsors en una producción. El film ganó en Mar del Plata y generó dos secuelas, abriendo puertas hacia plataformas de streaming.
Netflix llegó con "Papá al rescate", un éxito popular con presupuesto de dos millones de dólares que se convirtió en el blockbuster chileno más visto en salas. Al mismo tiempo, "Simón de la montaña", filmada íntegramente en Mendoza, ganó en Cannes. Amazon Prime siguió con "My Penguin Friend", protagonizada por Jean Reno. Tener ambos perfiles —el comercial y el de prestigio— se volvió su credencial más valiosa.
Hace dos años, Navarro fundó un estudio de inteligencia artificial. Hace dos meses, AWG —una multinacional de unos 300 empleados con presencia en 30 países, cuyos fundadores conocía desde que esquiaban juntos en Colorado hace dos décadas— lo adquirió. Lo que construyó no es una productora tradicional sino una software factory: las unidades de horas de IA se convierten en películas, series y publicidades. AWG ya comercializa servicios con telecomunicadoras e integra plataformas con billeteras virtuales; Frontier Studios es ahora su brazo audiovisual. Para Navarro, la trayectoria completa —desde bandejas de comida hasta algoritmos— es la historia de alguien que siempre vio la producción como un sistema, y que encontró en la inteligencia artificial la herramienta para escalarlo.
Ramiro Navarro pasó la mayor parte de su vida adulta temprana en la industria hotelera. Comenzó en el Hotel Hyatt de Mendoza cuando abrió sus puertas en 1999, un trabajo que lo llevó a una década trabajando en restaurantes de alta categoría y cadenas hoteleras en Estados Unidos, siempre con el vino como hilo conductor. Nació en Mendoza, pero su infancia fue dividida: su padre trabajaba para Telefónica en Buenos Aires, donde pasó años antes de regresar a la provincia para completar la secundaria. Mientras trabajaba en la gastronomía estadounidense, comenzó a estudiar producción de cine en paralelo, una semilla que germinaba lentamente en el fondo de su carrera.
Alrededor de 2008, Navarro tomó una decisión que cambió su trayectoria. Abandonó sus planes de convertirse en gerente de alimentos y bebidas y se mudó a Buenos Aires para dedicarse completamente a la producción audiovisual. Años después, reflexionaría sobre cómo la hotelería le había dado algo invaluable: una visión integral del negocio. "Es una matriz productiva", explicaría. "En vez de tener una bandeja, ahora tengo una cámara." Esa mentalidad operativa, aprendida en cocinas y comedores, se trasladaría directamente a sus sets de filmación.
Su primer largometraje fue "El camino del vino", un documental ficcionado en inglés que enfrentó un obstáculo inmediato: el Instituto de Cine argentino no podía financiarlo porque no estaba en español. Navarro y su equipo tuvieron que buscar marcas comerciales para costear la producción, una necesidad que se convirtió en aprendizaje. "Nos dio el conocimiento de cómo involucrar marcas en una película", recordaría. El film ganó como mejor película en el festival de Mar del Plata y generó dos secuelas, abriendo puertas hacia multinacionales y plataformas de streaming.
Netflix fue su primer gran cliente en el mundo del streaming. "Papá al rescate" llegó a la plataforma con un presupuesto de aproximadamente dos millones de dólares. Navarro reconoce que no es una obra artísticamente refinada, pero fue un éxito popular rotundo: sigue siendo el blockbuster chileno más visto en salas de cine. Paralelamente, produjo "Simón de la montaña", filmada íntegramente en Mendoza, que ganó en Cannes. También llegó a Amazon Prime con "My Penguin Friend", que contó con Jean Reno en el elenco y la fotografía del aclamado Anthony Dod Mantle. Tener ambos perfiles—el comercial y el de prestigio—se convirtió en su credencial más valiosa.
Hace dos años, Navarro fundó un estudio de inteligencia artificial. Hace dos meses, AWG, una multinacional con aproximadamente 300 empleados y presencia en 30 países, lo compró. Navarro conocía a los fundadores de AWG desde hace unos veinte años, cuando esquiaban juntos en Colorado. La empresa es una compañía tecnológica que comercializa servicios con telecomunicadoras, integra plataformas con billeteras virtuales, y ahora suma a Frontier Studios como su brazo de producción audiovisual.
Lo que Navarro construyó no es una productora tradicional, sino lo que él describe como una software factory. Las unidades de horas de inteligencia artificial se convierten en películas, series y publicidades. El estudio sigue filmando, pero opera bajo una lógica diferente: la tecnología como materia prima. Cuando reflexiona sobre la industria, Navarro ve una intersección inevitable entre lo artístico y lo comercial. Irse a un extremo, dice, es un error. Observa que Argentina no produce ciencia ficción, un género que prospera en mercados como el estadounidense y el brasileño. El terror local, en cambio, está en desarrollo. Su trayectoria—desde bandejas de comida hasta algoritmos que generan contenido—es la historia de alguien que aprendió a ver la producción como un sistema, y que encontró en la inteligencia artificial la herramienta para escalarla.
Bemerkenswerte Zitate
Es una matriz productiva: en vez de tener una bandeja, ahora tengo una cámara— Ramiro Navarro, sobre cómo la hotelería influyó en su visión de la producción audiovisual
Nos dio el conocimiento de cómo involucrar marcas en una película— Ramiro Navarro, sobre la experiencia de financiar "El camino del vino" con marcas comerciales