Cuando la tierra se rompe, también lo hacen las certezas económicas. Tras un terremoto que dejó casi trescientos muertos y miles de heridos en el Chocó colombiano, el presidente Abelardo de la Espriella recurrió a la diplomacia de la urgencia: llamó a Donald Trump para pedir la suspensión temporal de aranceles sobre productos como las flores, sabiendo que Colombia ya cargaba, antes del desastre, con un déficit fiscal del 6,4% y una deuda pública récord. La respuesta de Washington aún no ha llegado, pero en ella descansa buena parte de la velocidad con que un país herido podrá comenzar a sanar.
De la Espriella pide a Trump suspender aranceles a Colombia por terremoto
Reconstruir a Colombia en medio de la situación económica apocalíptica
¿Por qué De la Espriella eligió pedir específicamente la suspensión de aranceles en lugar de otro tipo de ayuda?
Porque los aranceles son una barrera que golpea todos los días. No es dinero que llega una sola vez; es una restricción permanente que reduce la competitividad de los productos colombianos. Con la economía ya destrozada por el terremoto, cada punto porcentual de arancel se convierte en un obstáculo para la recuperación.
¿Qué tan grave es realmente la situación fiscal que De la Espriella describió como "apocalíptica"?
Un déficit del 6,4 por ciento del PIB es serio. Significa que el gobierno gasta mucho más de lo que recauda. Y una deuda pública de 1.167 billones de pesos es un récord. Cuando llega un desastre natural, ese contexto fiscal hace que la reconstrucción sea exponencialmente más difícil. No hay colchón presupuestario.
¿Qué tan probable es que Trump acceda a la solicitud?
Eso depende de múltiples factores. Trump expresó solidaridad, lo cual es un buen signo. Pero los aranceles son una herramienta política que él ha usado deliberadamente. Una suspensión temporal podría ser políticamente viable si se enmarca como apoyo a un aliado en crisis, pero no hay garantías.
¿Qué sectores colombianos dependen más de esa suspensión arancelaria?
Las flores son el ejemplo que se mencionó, pero hay otros productos agrícolas y manufacturados. Estos sectores ya estaban bajo presión por los aranceles. Ahora, con infraestructura dañada y cadenas de suministro interrumpidas, una reducción arancelaria podría ser la diferencia entre recuperarse en meses o en años.
¿Hay algo que sugiera que Netanyahu también podría ofrecer alivio económico?
Netanyahu ofreció equipos de rescate y ayuda humanitaria, que son valiosos en la fase inmediata. Pero la conversación con Netanyahu no incluyó solicitudes de alivio comercial como la que De la Espriella hizo a Trump. Son tipos de apoyo diferentes.
O Pulso
- Un terremoto con epicentro en San José del Palmar, Chocó, ha dejado 294 muertos, 3.935 heridos y 320 desaparecidos, convirtiendo la emergencia humanitaria en una crisis de Estado.
- Colombia llega al desastre ya debilitada: un déficit fiscal del 6,4% del PIB y una deuda pública de 1.167 billones de pesos hacen que la reconstrucción parezca casi imposible sin ayuda externa.
- De la Espriella llamó directamente a Trump en una conversación de diez minutos, pidiendo la suspensión temporal de aranceles —especialmente el 12,5% sobre flores— para aliviar a los empresarios golpeados.
- Trump expresó condolencias y apoyo, pero no confirmó la suspensión arancelaria; el silencio de Washington es, por ahora, el mayor obstáculo pendiente para la recuperación económica.
- Colombia activa simultáneamente su diplomacia de crisis: De la Espriella también agradeció a Netanyahu el envío de equipos de rescate israelíes, tejiendo una red de apoyos internacionales.
Cuando la tierra se rompe, también lo hacen las certezas económicas. Tras un terremoto que dejó casi trescientos muertos y miles de heridos en el Chocó colombiano, el presidente Abelardo de la Espriella recurrió a la diplomacia de la urgencia: llamó a Donald Trump para pedir la suspensión temporal de aranceles sobre productos como las flores, sabiendo que Colombia ya cargaba, antes del desastre, con un déficit fiscal del 6,4% y una deuda pública récord. La respuesta de Washington aún no ha llegado, pero en ella descansa buena parte de la velocidad con que un país herido podrá comenzar a sanar.
El lunes pasado, un terremoto sacudió Colombia con epicentro cerca de San José del Palmar, en el Chocó. Para el sábado, el balance era devastador: 294 muertos, 3.935 heridos y 320 desaparecidos, según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.
El presidente Abelardo de la Espriella heredó una economía ya frágil: déficit fiscal del 6,4% del PIB y una deuda pública récord de 1.167 billones de pesos al cierre del primer semestre de 2025. Con ciudades dañadas y empresas paralizadas, la reconstrucción se convirtió de inmediato en una tarea colosal bajo restricciones fiscales severas.
Ese mismo sábado, De la Espriella llamó a Donald Trump. En diez minutos, agradeció la ayuda económica y los equipos de rescate estadounidenses ya desplegados en el terreno, y formuló una solicitud concreta: la suspensión temporal de aranceles sobre productos colombianos, en particular las flores, gravadas con un 12,5%. "Tenemos un enorme desafío por delante: reconstruir a Colombia en medio de la situación económica tan difícil y apocalíptica que heredé", escribió después en X.
Trump respondió con solidaridad —condolencias, apoyo a la reconstrucción, "afecto por Colombia"— pero sin confirmar la suspensión arancelaria. De la Espriella interpretó el tono como una reafirmación de la alianza bilateral y declaró que esa alianza era "un imperativo para la reconstrucción de nuestra amada nación". También se comunicó con Benjamin Netanyahu para agradecer el envío de equipos israelíes de rescate.
Lo que permanece abierto es la respuesta formal de Washington. Una suspensión arancelaria representaría un alivio real para los empresarios colombianos en los meses más duros; su negativa, en cambio, dejaría al país reconstruyéndose bajo el peso adicional de barreras comerciales que ya eran difíciles de sostener en tiempos normales.
El lunes pasado, un terremoto sacudió varias regiones de Colombia. El epicentro se ubicó cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. Hasta el sábado, el desastre había dejado 294 personas muertas, 3.935 heridas y 320 desaparecidas, según el balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.
En medio de la emergencia, el presidente colombiano Abelardo de la Espriella enfrentaba una realidad económica que ya era frágil antes del terremoto. Colombia arrastraba un déficit fiscal equivalente al 6,4 por ciento de su producto interno bruto en 2025, y una deuda pública que había alcanzado un récord de 1.167 billones de pesos —aproximadamente 373.850 millones de dólares— al cierre del primer semestre. Ahora, con ciudades dañadas y empresas paralizadas, la reconstrucción se presentaba como una tarea colosal en un contexto de restricciones fiscales severas.
El sábado, De la Espriella tomó una decisión diplomática: llamó a Donald Trump. La conversación duró diez minutos. Durante ese tiempo, el presidente colombiano agradeció la ayuda económica y el despliegue de equipos de rescate estadounidenses que ya estaban operando en el terreno. Pero también hizo una solicitud concreta: pidió a Trump que suspendiera temporalmente los aranceles que Estados Unidos aplicaba a ciertos productos colombianos, particularmente a las flores, que enfrentaban un arancel del 12,5 por ciento. La lógica era clara: aliviar la presión sobre los empresarios mientras intentaban navegar las consecuencias económicas del desastre.
De la Espriella describió la situación con palabras crudas. "Tenemos un enorme desafío por delante: reconstruir a Colombia en medio de la situación económica tan difícil y apocalíptica que heredé", escribió en X después de la llamada. No era una exageración retórica. El país necesitaba recursos, y los aranceles representaban un obstáculo adicional para los sectores que ya estaban tambaleándose.
Según el relato del mandatario colombiano, Trump respondió con solidaridad. Expresó sus condolencias por las víctimas, manifestó su apoyo a la reconstrucción y comunicó su "afecto por Colombia". No hubo confirmación inmediata de si accedería a la suspensión arancelaria, pero el tono fue receptivo. De la Espriella interpretó el intercambio como una reafirmación de la alianza bilateral. "Hoy, más que nunca, la alianza entre Colombia y Estados Unidos es un imperativo para la reconstrucción de nuestra amada nación", afirmó tras la conversación.
El mismo sábado, De la Espriella también se comunicó con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para agradecer la ayuda humanitaria e los equipos de rescate que Israel había enviado a Colombia. La diplomacia de la crisis estaba en marcha: buscando recursos, apoyo técnico y, crucialmente, alivio en las barreras comerciales que limitaban la capacidad de recuperación económica del país.
Lo que quedaba pendiente era la respuesta formal de Trump. Una suspensión temporal de los aranceles podría significar un respiro real para los empresarios colombianos en los meses inmediatos. Su rechazo, en cambio, dejaría a Colombia enfrentando la reconstrucción bajo el peso de restricciones comerciales que, en circunstancias normales, ya eran difíciles de soportar. El resultado de esa decisión determinaría en buena medida cuán rápido podría el país comenzar a recuperarse.
Citações Notáveis
Tenemos un enorme desafío por delante: reconstruir a Colombia en medio de la situación económica tan difícil y apocalíptica que heredé— Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia
Hoy, más que nunca, la alianza entre Colombia y Estados Unidos es un imperativo para la reconstrucción de nuestra amada nación— Abelardo de la Espriella, tras la conversación con Trump