De la Espriella llega alineado con sus vecinos, a excepción de Lula

El campo arado para tener vecinos ideológicamente afines, con la excepción notable de Brasil
Un analista resume la estrategia diplomática de De la Espriella: alineamiento con la derecha regional, pero una relación tensa con Lula.

De la Espriella promete unirse al Escudo de las Américas de Trump e intensificar cooperación en seguridad con Ecuador, Panamá y Perú, países ideológicamente afines. Brasil emerge como excepción notable: Lula mantiene tono diplomático pero busca relaciones que trasciendan ideologías, mientras De la Espriella canaliza vínculos con Venezuela a través de Washington.

  • De la Espriella asume el 7 de agosto y promete unirse al Escudo de las Américas de Trump desde el primer día
  • Daniel Noboa de Ecuador realizó una videollamada pública con De la Espriella dos días antes de la primera vuelta electoral
  • Brasil emerge como excepción: Lula mantiene tono cordial pero enfatiza que la amistad trasciende ideologías
  • De la Espriella canalizará relaciones con Venezuela a través del Departamento de Estado estadounidense
  • La frontera entre Colombia y Venezuela mide más de 2.200 kilómetros

El presidente electo colombiano Abelardo de la Espriella busca alinearse ideológicamente con vecinos de derecha y con Trump, mientras mantiene relaciones cordiales pero tensas con el Brasil de Lula.

Abelardo de la Espriella llega a la presidencia de Colombia con un mapa diplomático ya trazado, y ese mapa revela tanto sus alianzas como sus fracturas. El abogado de ultraderecha, quien asumirá el cargo el 7 de agosto, ha comenzado a tejer sus relaciones internacionales con una claridad ideológica que contrasta marcadamente con el enfoque de su predecesor. Desde antes de su victoria electoral, ha dejado claro que su brújula apunta hacia Donald Trump y su Escudo de las Américas, la alianza republicana que promete desde el primer día de su gobierno.

Con sus vecinos inmediatos, De la Espriella ha encontrado terreno fértil. Daniel Noboa, presidente de Ecuador, se convirtió en el primer mandatario regional en respaldar públicamente al candidato colombiano cuando, apenas dos días antes de la primera vuelta electoral, sostuvo una videollamada transmitida en redes sociales que funcionó como un encuentro entre jefes de Estado. En ese mismo acto, Noboa accedió a eliminar aranceles a las importaciones colombianas, un gesto que De la Espriella celebró como un triunfo diplomático aunque Petro lo interpretara como el cumplimiento de una resolución andina preexistente. Lo que importa es el mensaje: Ecuador ve en el nuevo presidente colombiano un aliado dispuesto a enfrentar con mano dura los grupos criminales que Quito acusa a Bogotá de negligencia en combatir.

Panamá y Perú han seguido un patrón similar. José Raúl Mulino, presidente panameño, se comprometió con De la Espriella a establecer una alianza extraordinaria en inversiones y seguridad, además de reactivar un proyecto de interconexión eléctrica estancado durante años. Keiko Fujimori, quien ganó por un margen estrecho la segunda vuelta presidencial peruana, ya había escenificado videollamadas de apoyo mutuo con el colombiano y le escribió expresando su convicción de que nuevos vientos soplan para América Latina. Incluso Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, felicitó al gobierno electo colombiano antes de que dos terremotos devastaran su territorio, pidiendo mantener relaciones de respeto y cooperación a través de una frontera porosa de más de 2.200 kilómetros.

Esta alineación ideológica tiene una lógica que los analistas no pierden de vista. Sergio Guzmán, de la consultora Colombia Risk Analysis, observa que De la Espriella tiene el campo arado para consolidar relaciones con vecinos ideológicamente afines, con una excepción notable: Brasil. Durante la primera mitad de su mandato, las posibilidades de fortalecer estos vínculos son altas, pero Guzmán advierte que la verdadera prueba llegará cuando surjan problemas y presidentes con visiones disímiles choquen entre sí. Sandra Borda, internacionalista de la Universidad de Los Andes, subraya que más allá de la simpatía política existe un componente pragmático: un entendimiento similar con Ecuador en materia de seguridad facilita la cooperación bilateral, especialmente en la lucha contra el narcotráfico.

Brasil representa el nudo gordiano de esta diplomacia. Luiz Inácio Lula da Silva, antiguo líder sindical que fue aliado de Petro pero mantiene buenas relaciones con líderes de izquierda y derecha, busca su reelección en octubre frente a Flavio Bolsonaro, quien intercambió guiños con De la Espriella durante la campaña. Cuando Lula felicitó al pueblo colombiano por las elecciones, enfatizó que la amistad entre Brasil y Colombia trasciende ideologías y es fundamental para superar desafíos comunes como la preservación de la Amazonía y el crimen organizado. De la Espriella respondió con un tono cordial, reconociendo que los pueblos están unidos por desafíos y virtudes culturales, históricas y comerciales.

La relación entre Bogotá y Brasilia, sin embargo, pasa inevitablemente por Washington. Borda señala que aunque De la Espriella y Lula probablemente no serán los mejores amigos, en la medida en que el presidente brasileño logre mantener una relación estable con Trump, eso garantizará que no haya tensión con Colombia. La cordialidad dependerá de un factor crítico: que el nuevo gobierno colombiano no intente involucrarse en las polarizadas elecciones brasileñas de octubre. De la Espriella ha dejado claro que sus relaciones con Venezuela serán canalizadas a través del Departamento de Estado norteamericano, una postura que refleja su alineamiento total con la administración Trump. Como abogado penalista, defendió a Alex Saab, ahora preso en Miami, pero eso no le impidió celebrar el operativo militar estadounidense del 3 de enero en Caracas que capturó a Nicolás Maduro. Borda anticipa que De la Espriella explotará al máximo las relaciones bilaterales en materia comercial mientras pone entre paréntesis la agenda política, una estrategia que podría beneficiar enormemente a Colombia si Venezuela abre su economía.

Abelardo de la Espriella tiene el campo arado para tener unos vecinos ideológicamente afines, con la excepción notable de Brasil
— Sergio Guzmán, analista de Colombia Risk Analysis
Brasil es nuestro vecino, y a nuestros pueblos los unen no solo desafíos, sino virtudes culturales, históricas, medioambientales y comerciales
— Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué Daniel Noboa fue tan explícito en su apoyo a De la Espriella justo antes de las elecciones? ¿No era arriesgado involucrarse así?

Model

Noboa tenía un problema que Petro no resolvió: los grupos criminales en la frontera. Vio en De la Espriella a alguien dispuesto a usar la fuerza donde Petro apostaba por la negociación. Eso valía más que la discreción diplomática.

Inventor

¿Y Brasil? ¿Por qué Lula mantiene ese tono cordial si ideológicamente están tan alejados?

Model

Lula juega un juego más largo. Sabe que necesita estabilidad regional y que Trump es ahora el factor determinante. Si logra mantener a Trump contento, puede tener una relación normal con Colombia sin que eso le cueste políticamente.

Inventor

¿Cuál es el riesgo real aquí para De la Espriella?

Model

Que cuando los problemas reales lleguen —una crisis económica, un conflicto fronterizo, presiones de Trump que entren en conflicto con los intereses de sus vecinos— descubra que la afinidad ideológica no es suficiente. La luna de miel será breve.

Inventor

¿Y Venezuela? ¿Cómo maneja De la Espriella esa relación tan complicada?

Model

La delega a Washington. Eso es lo más honesto que puede hacer dado que defendió a Saab y celebró la captura de Maduro. Pero también significa que Colombia pierde autonomía en una frontera de 2.200 kilómetros.

Inventor

¿Qué pasa si Lula pierde en octubre?

Model

Entonces el mapa cambia completamente. De la Espriella tendría a Trump y a un presidente brasileño de derecha. Eso sería su escenario ideal, pero también significaría que la región entera se polariza de una manera que nadie puede predecir.

Contact Us FAQ