En el umbral del poder, Abelardo de la Espriella elige la velocidad como declaración de principios: noventa decretos listos para el primer día de gobierno revelan una administración que confía más en la acción ejecutiva que en la deliberación legislativa. Desde la seguridad en zonas de conflicto hasta la crisis sanitaria, las prioridades del nuevo presidente colombiano quedan escritas antes de que el protocolo de posesión haya terminado. Pero la prisa también trae sus propias sombras: preguntas constitucionales sobre dónde se firmarán esas medidas y si Barranquilla puede ser capital sin que el
De la Espriella firmará 90 decretos desde su primer día como presidente
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