En la noche del 27 de agosto, el presidente Abelardo De la Espriella viajó a Valledupar para convocar un consejo de seguridad de carácter urgente, reuniendo a la cúpula militar, policial y a las autoridades locales del departamento de Cesar. El detonante fueron incidentes de orden público en municipios como Pelaya, cuya gravedad puso en evidencia una fractura en el control territorial del Estado. La decisión revela que un gobierno que ya enfrenta las secuelas de un terremoto debe, al mismo tiempo, sostener el orden en regiones donde la presencia institucional ha sido desafiada. En la historia