En un momento de transición política cargado de tensión fiscal, el presidente colombiano Abelardo De La Espriella presentó ante sus compatriotas un diagnóstico que denominó 'presupuesto de la verdad': la herencia de un Estado cuya deuda consume casi la mitad de su presupuesto y cuyo servicio crecerá en 55 billones de pesos para 2027. Como tantas veces en la historia de las naciones, el nuevo gobierno llega con la narrativa del desastre heredado y la promesa del orden recuperado, mientras el país aguarda para ver si las palabras se traducen en alivio real.