A menos de dos semanas de asumir la presidencia de Colombia, Abelardo de la Espriella anuncia el cierre de 14 embajadas y la ruptura total con Cuba y Nicaragua, trazando una nueva cartografía diplomática que abandona décadas de vínculos con gobiernos de izquierda y se orienta hacia el mundo occidental. La medida, justificada como eficiencia fiscal e integridad ideológica, invierte el rumbo del gobierno saliente de Gustavo Petro y replantea el lugar de Colombia en los equilibrios regionales. Como ocurre con toda reconfiguración profunda, los ahorros prometidos conviven con preguntas abiertas so