En un tiempo en que la identidad masculina se debate entre el silencio y la fractura, el escritor David Szalay ha encontrado en la novela el espacio para explorar lo que los cuerpos sienten pero rara vez dicen. Con 'La carne', premiada con el Booker, el autor de origen canadiense traza la vida de un hombre húngaro a través de décadas de convulsión europea, preguntándose no solo qué significa ser hombre, sino qué significa ser vulnerable sin palabras para nombrarlo. Su obra llega como un recordatorio de que la literatura, cuando se niega a ser cómoda, sigue siendo insustituible.