En un tiempo en que la educación busca redefinir sus prioridades, dos hombres formados en la pista de balonmano —uno convertido en actor, otro a punto de ser maestro— coinciden en una convicción: el deporte no es un adorno curricular, sino una escuela de humanidad. David Amor y Xabier Soutullo, desde Galicia y con trayectorias divergentes, proponen que la Educación Física sea obligatoria hasta Bachillerato, no por razones de salud física, sino porque en el juego colectivo se aprende lo que ningún libro puede enseñar del todo: a perseverar, a ceder, a construir algo más grande que uno mismo.
David Amor aboga por hacer obligatoria la Educación Física hasta Bachillerato
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