Esta temporada, los museos españoles no simplemente abren exposiciones: abren un debate sobre quién ha tenido el poder de decidir qué arte merece ser recordado. Al colocar a Dalí y Picasso en diálogo con Anselm Kiefer, Steve McQueen y Marta Minujín, las instituciones reconocen que el canon artístico del siglo XX no fue una verdad revelada, sino una elección —y que las elecciones pueden revisarse. Es un gesto silencioso pero profundo: la historia del arte, como toda historia, pertenece a quienes se atreven a volver a contarla.