En Nueva Delhi, cinco potencias que representan visiones distintas del orden mundial encontraron, por un momento, un lenguaje común: la Declaración de Delhi condena los actos unilaterales de guerra sin nombrar ninguno en particular. Este equilibrio frágil, logrado bajo la presidencia india del bloque BRICS, revela tanto la capacidad diplomática del grupo como sus límites estructurales. En un mundo donde los conflictos se multiplican, la unidad de voz no siempre equivale a unidad de propósito.