En España, la reforma de la ley de dependencia ha trazado un horizonte prometedor: que los ancianos envejezcan en casa, en la dignidad de lo conocido. Pero entre la intención legislativa y la realidad cotidiana se abre una grieta que las trabajadoras de atención domiciliaria han decidido nombrar en voz alta. Esta semana salieron a protestar, no para rechazar el modelo, sino para exigir que se le dote de lo que necesita para existir de verdad: recursos, formación y reconocimiento para quienes sostienen, con sus propios cuerpos, el cuidado de los más vulnerables.
Cuidadoras domiciliarias exigen recursos tras reforma de ley de dependencia
Las personas dependientes pueden recibir atención de menor calidad si no se mejoran las condiciones laborales de las trabajadoras domiciliarias.