En el corazón de Bangui, capital de la República Centroafricana, un cubano deportado llamado Yasmany Moreno ha convertido su propio desamparo en vocación colectiva: recorre centros de detención buscando a compatriotas y nicaragüenses, los reúne, y usa las redes sociales para devolverles a sus familias la certeza de que siguen vivos. Su historia es la de miles de migrantes atrapados entre la política migratoria de la administración Trump y la indiferencia de los países que los expulsaron, depositados en un continente ajeno sin documentos, sin libertad y sin respuesta legal. Lo que emerge de ese
Cubano deportado a África organiza a latinos y conecta deportados con sus familias
Cientos de deportados cubanos y nicaragüenses permanecen recluidos en Bangui sin libertad de movimiento, documentos migratorios válidos ni resolución legal, dependiendo de asistencia humanitaria de la ONU.