En medio de restricciones económicas y desafíos de infraestructura, Cuba se prepara para abrir más de diez mil instituciones educativas el 1 de septiembre, reuniendo a más de un millón cuatrocientos mil estudiantes en las aulas. La ministra de Educación ha declarado la presencialidad como valor irrenunciable, movilizando jubilados, universitarios y profesionales para sostener un sistema que insiste en ver la educación no como un servicio, sino como una conquista histórica. En este gesto colectivo se revela una sociedad que, ante la escasez, elige la continuidad del encuentro humano como forma