En un giro histórico para la economía de la isla, Cuba ha promulgado el Decreto-Ley 133, que por primera vez abre la puerta a empresas privadas con más de cien trabajadores. La medida, parte de un paquete de 176 transformaciones aprobadas en junio, reconoce que el modelo centralizado ya no puede sostener por sí solo una sociedad en crisis profunda. Es un momento en que el Estado ensaya ceder espacio sin soltar del todo las riendas, buscando un equilibrio entre apertura económica y control político.