Mientras la renta variable global acumula meses de presión por la deuda y la incertidumbre, las materias primas han protagonizado en 2026 uno de los rallies más silenciosos y contundentes de la memoria reciente, revalorizándose un 61,8% desde enero. Lo notable no es la magnitud del movimiento, sino su arquitectura: oro, plata, petróleo, metales industriales y agricultura han ido tomando el relevo con una cadencia casi orquestada, como si el capital buscara siempre el siguiente refugio antes de que el anterior se enfríe. En un mundo donde la geopolítica, la inteligencia artificial y el clima re