El autor narra cómo sus primeros reportajes desde Chile en 1986-1987 sobre violaciones de derechos humanos bajo Pinochet fueron publicados en medios españoles e inspiraron una canción de Víctor Manuel. La Caravana de la Muerte resultó en 75 muertes, dejando viudas, huérfanos y madres con traumas severos; el juez Guzmán procesó a Pinochet en 2001 como autor de 57 homicidios y 18 secuestros.
Cuarenta años después: cómo nace un periodista en Chile bajo Pinochet
El escándalo amenaza con salpicar al general Pinochet
¿Cuándo supo exactamente que era periodista de verdad?
En noviembre de 1986, en Chile, bajo Pinochet. No fue en la universidad ni en una redacción. Fue cubriendo crímenes de lesa humanidad.
Pero ¿cuándo empezó a escribir sobre eso? ¿Inmediatamente al llegar?
No. Primero publicó en un diario catalán pequeño que ni le pagaba. Luego el Heraldo de Aragón le compró reportajes en marzo de 1987.
¿Y eso cambió algo en el caso Pinochet?
Sus reportajes sobre la Caravana de la Muerte llegaron a tribunales años después. El juez Guzmán procesó a Pinochet en 2001.
Pero ¿cuánto tiempo pasó entre el reportaje y el procesamiento? ¿Catorce años?
Sí. Y la Corte Suprema rechazó cinco mil recursos de amparo durante la dictadura. No fue solo el reportaje.
¿Qué inspiró al cantante Víctor Manuel?
Leyó el reportaje sobre la Caravana de la Muerte y compuso "Mujer de Calama". La canción habla de las viudas, de la memoria.
¿Cuántas personas murieron en la Caravana de la Muerte?
Setenta y cinco. Setenta y cinco viudas. Más de ciento veinte huérfanos. Tres mujeres embarazadas perdieron a sus maridos.
¿Por qué regresa ahora a Chile?
Para reencontrarse con los familiares de las víctimas. Para documentar cómo persisten los traumas cuarenta años después.
O Pulso
- Setenta y cinco muertes en la Caravana de la Muerte; más de ciento veinte huérfanos
- Reportajes publicados en Heraldo de Aragón (marzo 1987) y El País (mayo 1987)
- Desafuero de Pinochet aprobado por la Corte Suprema de Chile el 8 de agosto de 2000
- Procesamiento criminal de Pinochet el 29 de enero de 2001 por cincuenta y siete homicidios y dieciocho secuestros
El autor narra cómo sus primeros reportajes desde Chile en 1986-1987 sobre violaciones de derechos humanos bajo Pinochet fueron publicados en medios españoles e inspiraron una canción de Víctor Manuel. La Caravana de la Muerte resultó en 75 muertes, dejando viudas, huérfanos y madres con traumas severos; el juez Guzmán procesó a Pinochet en 2001 como autor de 57 homicidios y 18 secuestros.
Un periodista reflexiona sobre su formación profesional cubriendo la dictadura de Pinochet en Chile hace 40 años, cuyos reportajes sobre la Caravana de la Muerte contribuyeron al desafuero del dictador en 2000.
Un periodista español recuerda el momento exacto en que dejó de ser un estudiante de periodismo y se convirtió en reportero de verdad: noviembre de 1986, en Chile, bajo la dictadura de Augusto Pinochet. Llevaba años soñando con viajar, coleccionando sellos de niño en Barcelona, comprando periódicos con las pesetas que su padre le daba los domingos. A los quince años iba al instituto con un diario deportivo bajo el brazo. Pero fue en Centroamérica, a partir de octubre de 1984, donde aprendió que el periodismo de conflicto no era un juego: o se especializaba de verdad o moría en la primera esquina violenta o regresaba a casa derrotado.
En 1986, acreditado como enviado especial de un pequeño diario catalán llamado Catalunya Sud, llegó a Chile para cubrir la dictadura. Publicó varios reportajes sobre desaparecidos, aunque nunca le pagaron. Pero esos trabajos le abrieron las puertas a medios más grandes. En marzo de 1987, el Heraldo de Aragón publicó su primer reportaje: "El Chile que el Papa no verá", coincidiendo con la visita de Juan Pablo II. Semanas después, El País sacó una entrevista con Víctor Díaz, uno de los hombres que participó en un atentado contra Pinochet, hijo de un desaparecido que había sido torturado y encarcelado. También escribió sobre la Caravana de la Muerte, la operación militar que recorrió el norte chileno en 1973 ejecutando prisioneros políticos.
Ese reportaje sobre la Caravana de la Muerte llegó a manos del cantante Víctor Manuel, quien años después le confesó que le había inspirado para componer una canción. La letra decía: "Mujer de Calama con tu memoria haremos la siembra para la historia... tejiendo madejas con los recuerdos". En la introducción del reportaje, el joven periodista escribió que "el escándalo amenaza con salpicar al general Pinochet". No sabía entonces que esas palabras ayudarían a desencadenar lo que vendría después.
La Caravana de la Muerte fue responsable de setenta y cinco muertes. Setenta y cinco personas ejecutadas en lugares como La Serena, Copiapó, Antofagasta y Calama. Un número similar de mujeres quedaron viudas. Algunas madres sufrieron perturbaciones mentales severas o se suicidaron. Más de ciento veinte niños quedaron huérfanos. Tres mujeres de Calama estaban embarazadas cuando sus maridos fueron fusilados; sus hijos nacieron sin padre, o peor aún, nacieron como "hijos de desaparecidos", una categoría legal que prolongaba el castigo más allá de la muerte.
El reportaje del periodista español, junto con otras investigaciones, contribuyó a que el caso llegara a los tribunales. En agosto de 2000, catorce años después de que escribiera esas líneas, la Corte Suprema de Chile aprobó por mayoría absoluta el desafuero de Pinochet. El juez Juan Guzmán había solicitado que se retirara la inmunidad del dictador porque existían sospechas fundadas de su participación en los secuestros de diecinueve prisioneros cuyos restos permanecían desaparecidos. La Corte Suprema, que había rechazado cinco mil recursos de amparo y habeas corpus durante la dictadura y era cómplice de las atrocidades, dictaminó que la Ley de Amnistía que protegía a los militares solo podría aplicarse después de que se agotara la investigación y se determinaran las responsabilidades criminales.
El 29 de enero de 2001, el juez Guzmán ordenó el arresto y procesamiento criminal de Pinochet como "autor inductor" del homicidio de cincuenta y siete prisioneros y el secuestro de otros dieciocho en el caso de la Caravana de la Muerte. Un poema de Rubén Soto, esculpido en el lugar donde ocurrieron los fusilamientos en Calama, pregunta: "¿Dónde están? Sabemos que no son sin saber dónde están. Están con el sol de compañero en la piedad del silencio".
Cuarenta años después, el periodista ha regresado a Chile. No viene como reportero enviado a cubrir noticias, sino como testigo que quiere regresar a los lugares donde ocurrieron los crímenes. Volverá a La Serena, Copiapó, Antofagasta y Calama. Se reencontrará con los familiares de las víctimas que siguen vivos. Hablará con Rosa Silva, hija de Mario Silva, ejecutado en Antofagasta, quien le dijo en diciembre de 1986 que "un día ese caso provocará una gran consternación". Visitará a Marlinda Alcayaga, cuyo padre Carlos fue fusilado en La Serena cuando ella tenía menos de diez años y se enteró en el colegio. Encontrará a Adi Gamboa, hija de Alfonso Gamboa, ejecutado en Copiapó, que solo conserva fragmentos de recuerdos de su infancia con su padre. Y estará con Violeta Berrios, que hoy tiene ochenta y ocho años, compañera de Mario Argüelles, fusilado en Calama, de quien se encontraron algunos restos. Lo que busca documentar es cómo la violencia deja traumas imposibles de superar, cómo los "injusticiados" —palabra que inventó José Saramago para su libro sobre la Caravana de la Muerte publicado en 2001— y sus familias han tardado casi medio siglo en obtener una reparación del estado chileno.
Citações Notáveis
Un día ese caso provocará una gran consternación— Rosa Silva, hija de Mario Silva, ejecutado en Antofagasta, diciembre de 1986
¿Dónde están? Sabemos que no son sin saber dónde están. Están con el sol de compañero en la piedad del silencio— Poema de Rubén Soto, esculpido en Calama