En una cultura acostumbrada a la inmediatez, los suplementos nutricionales nos recuerdan que el cuerpo tiene sus propios ritmos. Farmacéuticos y expertos en nutrición advierten que nutrientes como el magnesio, el omega-3 o la vitamina B12 no actúan en horas sino en semanas, dependiendo de la biología individual, la deficiencia previa y la constancia del usuario. Comprender estos plazos no es un detalle técnico menor: es la diferencia entre usar estos complementos con inteligencia o abandonarlos por impaciencia.