Durante siglos el café ha acompañado la vida humana, y solo ahora la ciencia comienza a trazar sus fronteras con precisión. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria sitúa en 400 miligramos diarios el umbral razonable para un adulto sano, aunque la evidencia más sugerente apunta a que tres o cuatro tazas concentran los mayores beneficios observados. Como ocurre con tantas cosas en la biología humana, la dosis justa no es universal: depende del momento, del cuerpo y de todo lo que rodea al gesto de beber.