En un momento en que la inteligencia artificial despierta tanto fascinación como alarma global, Anthropic elige España como su primera sede ibérica, atraída por una adopción de su modelo Claude muy superior a lo esperado y por la posición del país como puente hacia el mundo hispanohablante. Cristina Pitarch, su nueva directora en el país, llega con un mensaje que equilibra la urgencia y la esperanza: los riesgos son reales, pero el control todavía es posible, y la regulación global no es un freno a la innovación sino su condición de madurez.