El 47,6% de las firmas no pudo afrontar íntegramente al menos un pago habitual; el 9,2% tuvo problemas simultáneos con todos sus compromisos, el registro más alto de la serie histórica. Seis de cada diez empresas reportan impacto alto de competencia desleal y contrabando; impuestos y proveedores son los primeros eslabones afectados de la cadena de pagos.
Crisis industrial golpea pagos: casi la mitad de empresas no cumple compromisos
Casi la mitad de las firmas no logra cumplir íntegramente con al menos uno de sus compromisos
¿Qué significa exactamente que casi la mitad de las empresas no pueda cumplir con sus compromisos? ¿Estamos hablando de quiebras inminentes?
No necesariamente quiebras, pero sí de un estrés de liquidez muy real. Significa que en un mes dado, una empresa no tiene suficiente efectivo para pagar todo lo que debe: impuestos, proveedores, servicios. Algunos lo resuelven atrasándose, otros pidiendo crédito de corto plazo. Es insostenible a largo plazo.
Pero hay que ser precisos: el 47,6% tuvo dificultades con al menos uno de sus compromisos. Eso es diferente de decir que no pagó nada. Y el 9,2% que tuvo problemas simultáneos con todos sus pagos es el número más alarmante, pero sigue siendo una minoría.
¿Y por qué los impuestos y los proveedores son los primeros en sufrir?
Porque son los más fáciles de atrasar sin consecuencias inmediatas. Un proveedor puede esperar una semana más. Un banco de corto plazo cobra intereses pero te da tiempo. Los salarios, en cambio, tienes que pagarlos o pierdes a tu gente.
Aunque el 12,7% que tuvo problemas con salarios sigue siendo significativo. No es la mayoría, pero no es insignificante tampoco.
¿La competencia desleal es realmente tan grave como dicen los industriales?
Según la encuesta, seis de cada diez empresas la consideran de alto impacto. En metales comunes llega al 88%. Pero aquí hay que separar lo que es contrabando real de lo que es simplemente competencia de productos importados más baratos.
Exacto. La encuesta mide percepción, no volumen real de contrabando. Es verdad que hay productos sin factura y sin trazabilidad, pero no sabemos cuánto del problema es contrabando y cuánto es simplemente que otros países producen más barato.
¿Qué pasa con los empleos?
Se perdieron alrededor de 90.000 puestos desde agosto de 2023. Es una cifra que la UIA pone sobre la mesa como evidencia de que el modelo no está funcionando para el sector.
Esa cifra viene de la UIA, que tiene un interés político en mostrar el daño. No tenemos confirmación independiente de ese número específico en la encuesta misma.
El Pulso
- 47,6% de empresas no pudo afrontar íntegramente al menos un pago habitual
- 9,2% tuvo problemas simultáneos con todos sus compromisos, el registro más alto de la serie
- 49,7% registró caída de ventas locales; 42,9% informó baja en producción
- Seis de cada diez empresas reportan impacto alto de competencia desleal
- Aproximadamente 90.000 puestos de trabajo industriales perdidos desde agosto de 2023
El 47,6% de las firmas no pudo afrontar íntegramente al menos un pago habitual; el 9,2% tuvo problemas simultáneos con todos sus compromisos, el registro más alto de la serie histórica. Seis de cada diez empresas reportan impacto alto de competencia desleal y contrabando; impuestos y proveedores son los primeros eslabones afectados de la cadena de pagos.
Encuesta de la UIA revela que casi la mitad de las empresas manufactureras argentinas enfrenta dificultades para cumplir compromisos de pago, mientras crece el endeudamiento de corto plazo ante caída de ventas y competencia desleal.
La industria manufacturera argentina atraviesa una contracción que ya no se limita a los números de producción. Ahora golpea directamente en las arcas de las empresas. Casi la mitad de las firmas no logra cumplir íntegramente con al menos uno de sus compromisos habituales de pago, según reveló la tercera encuesta trimestral de 2026 del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina. El relevamiento, que incluyó a más de 600 empresas, muestra un cuadro de deterioro acelerado: el 47,6% enfrenta dificultades para honrar sus obligaciones, una cifra que subió desde el 44,9% registrado en abril. Más preocupante aún, el 9,2% de las compañías tuvo problemas para cumplir simultáneamente con todos sus pagos, el nivel más alto jamás registrado en la serie histórica, muy por encima del promedio histórico del 4%.
Los impuestos y los proveedores aparecen como los eslabones más vulnerables de la cadena de pagos. El 34,6% de las empresas reportó dificultades para afrontar completamente sus compromisos tributarios, mientras que el 33,3% tuvo problemas para pagar a sus proveedores. Los compromisos financieros afectaron al 25,6%, los servicios públicos al 16,3%, y los salarios al 12,7%. Frente a esta presión, las compañías han recurrido cada vez más al endeudamiento de corto plazo. Entre aquellas que enfrentaron problemas de pago, el 56,2% debió aumentar su endeudamiento o acceder a fondos de corto plazo, mientras que el 53,2% enfrentó mayores intereses y costos financieros. La Unión Industrial Argentina advierte que las restricciones de liquidez comenzaron a trasladarse al financiamiento impositivo y comercial.
El origen de esta crisis está en la caída abrupta de la demanda interna. El 49,7% de las compañías registró una reducción de sus ventas locales en julio, mientras que apenas el 16,2% logró aumentarlas. En producción, el 42,9% informó una baja respecto del promedio del trimestre anterior y solo el 20,9% una mejora. La situación fue particularmente severa entre las micro y pequeñas empresas: el 54,8% redujo sus ventas y el 47,8% bajó la producción. La caída de la demanda interna fue señalada como el principal problema por el 48,6% de las compañías, seguida por el aumento de los costos, con 24,2%. Dentro de este último grupo, los costos energéticos ganaron peso y desplazaron por primera vez a los insumos nacionales como la segunda mayor preocupación después de los laborales.
A la contracción del mercado interno se suma otro factor que los industriales consideran crítico: la competencia desleal y el contrabando. Seis de cada diez empresas calificaron su impacto como alto o muy alto. La mitad de las firmas relevadas detectó productos de origen externo comercializados a precios artificialmente bajos, junto con incumplimientos de certificaciones obligatorias, falta de trazabilidad y operaciones sin factura. El impacto no fue homogéneo entre sectores. El 88,2% de las empresas de metales comunes lo consideró alto o muy alto, al igual que el 84,6% de las textiles y el 76,2% de las firmas de confecciones, cuero y calzado. Frente a este escenario, los industriales reclamaron principalmente fortalecer los controles aduaneros, señalado por el 33,2% de las empresas, además de reforzar la fiscalización de la facturación y la informalidad comercial (19,1%) e intensificar los controles sobre el comercio electrónico (15,1%).
El Monitor de Desempeño Industrial de la UIA sintetizó el cuadro general. El índice cayó a 40,4 puntos, 3,1 puntos menos que en abril y 4,7 puntos por debajo de julio de 2025. Todos los sectores quedaron por debajo de los 50 puntos, el umbral que separa expansión de contracción. Según la entidad, desde mediados del año pasado la industria atraviesa un período de estancamiento, con oscilaciones y sin poder recuperar los niveles de actividad de años anteriores.
La encuesta también revela que el deterioro comienza a afectar las decisiones de inversión hacia adelante. El 64,4% de las empresas opera por debajo del nivel de utilización de capacidad que considera óptimo, y entre ellas, ocho de cada diez no creen que podrán alcanzarlo durante los próximos doce meses. La proporción de empresas que considera que es un buen momento para invertir en maquinaria y equipo cayó al 43%. Estos números reflejan una pérdida de confianza en la recuperación a corto plazo.
La UIA elevó el tono de sus reclamos al Gobierno días después del Día de la Industria. Su presidente, Martín Rappallini, sostuvo que la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación y reclamó construir un puente entre la economía que queda atrás y la economía competitiva que busca construir el Gobierno. La entidad advirtió además por la pérdida de alrededor de 90.000 puestos de trabajo industriales desde agosto de 2023. El vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, cuestionó con dureza al equipo económico y, en particular, al ministro de Economía, Luis Caputo. Horas después, durante una exposición en un encuentro organizado por la Fundación Libertad, Caputo respondió a los industriales: reconoció que el nuevo escenario afecta de manera diferente a los sectores, pero defendió el rumbo económico y la apertura comercial. "Me toca defender los intereses de 48 millones de argentinos, no de algunos empresarios", afirmó.
Citas Notables
Me toca defender los intereses de 48 millones de argentinos, no de algunos empresarios— Luis Caputo, ministro de Economía
La economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación— Martín Rappallini, presidente de la UIA