En medio del colapso económico que sacude a Cuba, los templos de diversas confesiones han emergido como refugios no solo del alma, sino también del cuerpo, distribuyendo alimentos y medicinas donde el Estado ya no alcanza. Lo que la crisis destruye en certezas materiales, parece reconstruirlo en búsqueda espiritual: investigadores estiman que ocho de cada diez cubanos practican hoy alguna forma de religiosidad popular. Es una paradoja antigua y reconocible: cuando los sistemas fallan, los seres humanos vuelven la mirada hacia lo sagrado.
Crisis económica en Cuba impulsa auge de religiosidad y caridad en templos
La crisis económica ha generado vulnerabilidad económica en la población, haciéndola susceptible al proselitismo religioso mientras busca apoyo material y espiritual.